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Jueves, 18 de Octubre de 2018
Política
II Cumbre de las Américas: Un proceso de integración de casi 200 Años (II PARTE)
II Cumbre de las Américas: Un proceso de integración de casi 200 Años  (II PARTE) Tomado de Telesur
Análisis sobre la II Cumbre de las Américas, publicado en 1998.

MÉXICO Y CHILE DECRETARON EL LIBRE COMERCIO

Los presidentes Ernesto Zedillo, de México, y Eduardo Frei, de Chile, firmaron un acuerdo de libre comercio "de última generación", que pasará a la historia como el único acuerdo concreto de la II Cumbre de las Américas. "Este proceso enaltece a Chile y a México, ojalá se multiplique a toda América", dijo Zedillo al advertir que estos dos países "están cumpliendo su parte en la integración económica".

"Me alegro de que sea la primera actividad oficial de la Cumbre", comentó Frei al rubricar el viernes 16 de abril el acuerdo bilateral, y coincidió con su colega mexicano al advertir que "estamos demostrando que la integración es posible".

El reiterado fracaso de Clinton para obtener la autorización para la vía rápida del Congreso, llevó a México y Chile a buscar una fórmula bilateral, pues no era posible incorporar a este país al Tratado de Libre Comercio (TLC) de América del Norte. Chile también tiene suscrito un acuerdo de libre comercio con Canadá, el tercer socio del TLC junto con México y Estados Unidos.

El acuerdo firmado en Santiago reemplaza y profundiza el convenio original entre México y Chile, que desde 1996 permitió aplicar arancel cero a la mayor parte de su intercambio comercial. Las cifras oficiales distribuidas en la cumbre revelan que el comercio bilateral subió de 158 millones de dólares en 1990, a casi 1.500 millones en 1997. "El intercambio se multiplicó casi nueve veces", recordó Zedillo.

La nueva versión avanza hacia la liberalización de los servicios y las inversiones, y fue el resultado de 15 meses de negociaciones. "Más inversiones significan mejores condiciones de trabajo y mejores ingresos para chilenos y mexicanos", afirmó Zedillo, quien recalcó que la relación entre los dos países demuestra "los beneficios del libre intercambio".

Los propios mandatarios dijeron que se habían propuesto llegar a la II Cumbre de las Américas con un tratado bajo el brazo, cuando se reunieron hace un mes, con motivo de la visita oficial de Zedillo a Chile. Frei destacó que el acuerdo es una demostración de que "también es necesaria la voluntad política para avanzar" en el libre comercio.

El acuerdo, que prevé la creación de mecanismos de solución de controversias, deberá ser operativo el 1 de octubre, tras recibir la aprobación parlamentaria. Los dos gobiernos también firmaron un convenio para eliminar la doble tributación, que es el segundo suscrito por Chile, después de otro con Canadá.

El próximo paso en la integración económica entre Chile y México será la firma de un acuerdo sobre servicios financieros, que deberá concretarse en 1999. "Será un tratado en beneficio de los chilenos, será un tratado en beneficio de los mexicanos", aseguró Zedillo.

CLINTON PROMETIÓ LIBRE COMERCIO A CHILE

El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, le prometió a Chile que luchará para lograr un acuerdo de libre comercio bilateral, en medio del escepticismo del empresariado local.

Clinton concluyó el viernes 17 de abril una visita oficial de 48 horas a Chile, que realizó como preámbulo a su participación en la II Cumbre de las Américas.
"Estamos decididos y dispuestos a buscar un acuerdo de libre comercio y no estaré satisfecho hasta que se logre", aseguró Clinton ante una concurrida sesión del Congreso, al referirse a las relaciones económicas bilaterales. "En el siglo XXI debemos ser socios a tiempo completo", añadió el mandatario de Estados Unidos en la sede del parlamento, ubicada en el puerto de Valparaíso a 120 kilómetros al oeste de la capital.

Pero los pronunciamientos sobre el libre comercio no lograron conmover al empresariado y a dirigentes políticos chilenos, quienes criticaron que no se haya referido a problemas concretos del intercambio bilateral. Todos los representantes de gremios empresariales dijeron que habían esperado un anuncio sobre las medidas proteccionistas aplicadas en Estados Unidos contra productos chilenos como salmón, madera y otros del rubro agrícola.
Entretanto, dirigentes de la oposición derechista se unieron a las críticas al considerar, también en forma unánime, que el discurso en el Congreso no se salió de lo previsible.

Clinton llegó a Chile al amanecer del jueves 16 para realizar una serie de reuniones con su anfitrión el presidente Eduardo Frei y asistir a la firma de acuerdos de cooperación intergubernamental.
Durante la visita también se ratificó la decisión de crear una Comisión Binacional para el Comercio y las Inversiones, una de cuyas tareas sería precisamente la de resolver los problemas relacionados con el intercambio.
Pero su visita no fue convincente en materia comercial, ni tras el anuncio de la Comisión, ni luego de prometer un acuerdo ante el Congreso, ni cuando pidió "sean pacientes, lo conseguiremos", ni cuando anunció que seguirá luchando ante el parlamento de su país para lograr la aprobación de una vía rápida, que lo autorice para negociar acuerdos comerciales. "No sería la primera vez que iniciamos una negociación sin vía rápida", dijo Clinton al referirse al ALCA.

Pero durante la visita a Chile el visitante estadounidense también abordó otros temas, como la importancia de la educación, el desarrollo tecnológico y la democracia. En el discurso ante el Congreso que fue su última actividad oficial bilateral, Clinton invocó a los poetas chilenos Gabriela Mistral y Pablo Neruda, mientras elogiaba la democracia, recuperada por este país en 1990 tras 17 años de dictadura.
"Nadie ama más la libertad como aquellos que la han perdido", dijo Clinton provocando los aplausos parlamentarios. "Sé que estoy en una sala llena de personas que aman la libertad", agregó.

En la sala, por cierto, no estaba el flamante senador vitalicio y ex dictador, Augusto Pinochet, quien se excusó por motivos de salud.
La visita estuvo matizada por una constante cobertura a los asombrosos mecanismos de seguridad de la delegación de Estados Unidos, por actos sociales y por las visitas de Clinton a lo que se calificó como "chilenos comunes".
Aparte de encontrarse con empresarios, se reunió con microempresarios y con estudiantes. Su última actividad pública fue una visita a una comuna rural el viernes por la tarde.

Entretanto, su esposa Hillary asistió a todas las actividades de la visita oficial, antes de partir hacia Temuco, a 720 kilómetros al sur de la capital, para conocer proyectos de desarrollo en esa zona de fuerte presencia indígena.
Clinton fue el tercer presidente de Estados Unidos que visita Chile, después de Dwight Eisenhower en 1960 y de George Bush en 1990.
Frei y Clinton firmaron una declaración conjunta congratulándose por las relaciones bilaterales y, como estaba previsto, alabando el libre comercio. Dos días antes, el martes 14, el presidente chileno le dijo a la prensa que a Chile ya no le preocupa el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), pues concentraba su interés en el acuerdo hemisférico del ALCA.

El trayecto de prioridades desde el TLC al ALCA marca los cambios de escenario entre esta cumbre y la primera, celebrada en Miami en diciembre de 1994. Allí, Clinton, el primer ministro de Canadá, Jean Chretién, y el presidente de México, Ernesto Zedillo, invitaron a Frei a adherirse al TLC, establecido por los tres países norteamericanos desde 1993. "Lo que nos interesa ahora es el ALCA", subrayó el presidente chileno.

EXPERIENCIA DE MÉXICO EN TLC MARCA RUMBOS AL ALCA

El rumbo de la apertura comercial de América depende en gran parte de México, según expertos. Su experiencia en negociar con Estados Unidos, uno de los mercados más grandes y protegidos del planeta, lo transforman en actor clave del proyecto continental.
La modalidad que han adoptado las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), en las que Estados Unidos marca su poderío, es similar a la que México afrontó a comienzos de la década con Washington y Montreal antes de suscribir el Tratado de Libre Comercio (TLC) de América del Norte.

Guardando las proporciones, el ALCA "mantiene estrecha relación con las temáticas de negociación del TLC", dijo a IPS Germán de la Reza, experto mexicano en materia de integración.
La mesas de discusión sobre agricultura, acceso a mercados, inversiones, compras de gobierno, solución de disputas, propiedad intelectual y políticas de competencia, entre otras creadas para avanzar en el ALCA, son iguales en nombre y alcance a las establecidas en el TLC.

Además, el último tramo de las negociaciones del ALCA se realizarán en México entre el 2004 y el 2005, al igual que sucedió en el caso del TLC en los últimos meses de 1993, cuando el documento, que entró en vigencia en enero de 1994, se pulió en el país latinoamericano.
México marcará en los próximos años la pauta de la negociación del ALCA, vaticinó De la Reza, director de la cátedra Integración en las Américas en la Universidad Nacional Autónoma de México e investigador de la de Estocolmo, quien asistió a la mayoría de las reuniones previas a Santiago.

Fuente y destino de la mayoría de las inversiones e intercambios comerciales de América y el Caribe, Estados Unidos se proclama uno de los promotores principales de la apertura comercial en la región, pero al mismo tiempo es uno de los mercados más protegidos en el planeta.
México sabe que el libre intercambio es una utopía. El TLC y lo que se concertará en el ALCA, acuerdo que debería operar desde el 2005, son en realidad mercados administrados, donde la virtud es ponerse de acuerdo sobre aranceles y otras barreras como normas de origen y políticas de competencia.

Por su experiencia, México es hoy el país que más conoce en el mundo la intrincada madeja de leyes, barreras y condicionamientos al comercio que impone Estados Unidos y es el primer asesor de la región en esa materia, afirmó De la Reza.
Cuando se anunció el acuerdo continental en la I Cumbre de las Américas celebrada en Miami en 1994, México y el TLC se presentaron como los motores del proyecto.
El reforzamiento de los esquemas de integración subregional, como el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Comunidad Andina, no cambiaron esa perspectiva. Los latinoamericanos siguen procurando acuerdos con México, pues lo consideran la puerta principal de entrada al mercado de Estados Unidos.

A pesar que su relación comercial con el sur es mínima, pues más del 80 por ciento de su intercambio se concentra en Estados Unidos, México mantiene una dinámica agenda de negociaciones con América Latina, que incluye visitas presidenciales, como la que realizó recientemente Ernesto Zedillo a Venezuela.
México tiene acuerdos comerciales firmados con Chile, Colombia, Costa Rica, Nicaragua y Venezuela y prepara otros con Guatemala, El Salvador, Honduras, Panamá, Ecuador, Perú y los países del MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).

Sindicatos de Canadá, México y Estados Unidos sostienen que no conviene ampliar el TLC o dejar que el ALCA integre esos acuerdos con el correr de los años, pues consideran que el libre comercio perjudica a los trabajadores y destruye las empresas de sus países.
Postura similar expresan políticos de oposición en México, para quienes debería renegociarse el TLC, pues consideran que su país permitió imposiciones comerciales de Washington y alentó el desempleo al aceptar una apertura comercial plagada de candados. En los documentos del TLC hay más de 900 condicionamientos que limitan en los hechos el libre intercambio.

Los críticos del acuerdo, entre quienes figuran reconocidos académicos, sostienen que el TLC no mejoró los salarios ni el empleo en los niveles previstos, aumentó la dependencia de México a Estados Unidos y criminalizó la libre movilidad de los trabajadores.
Sin embargo, la baja de aranceles y la apertura comercial de ciertos sectores permitió que el comercio de los socios del TLC crezca más de 50 por ciento, hasta llegar a constituirse en uno de los mercados más importantes en el mundo.

El intercambio entre Estados Unidos y México llegó en 1997 a 157.208 millones de dólares, cifra 40.508 millones más alta que el comercio total entre Estados Unidos y América Central y del Sur sumadas.

ANDINOS VAN AL ALCA CON VICTORIA DE ÚLTIMA HORA

La Comunidad Andina arribó al lanzamiento de las negociaciones para conformar el ALCA alentada por haber ganado un pulso de última hora para que las economías intermedias tengan un trato especial.
El bloque andino logró que los 34 países involucrados en el ALCA acepten que la aplicación de los compromisos sea diferente en base al nivel de desarrollo de cada uno, una demanda puesta sobre la mesa cuando la fase preparatoria estaba casi cerrada.

Los negociadores de Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela fueron criticados en la reunión ministerial en San José por reabrir la discusión en un punto ya cerrado, que en marzo dejó definidas las reglas de la negociación que los presidentes lanzarían formalmente en Chile.
Pero, al mismo tiempo, obtuvieron una victoria a último momento que, además de cumplir un objetivo concreto, cambió la percepción sobre un bloque que había transitado de puntillas el sendero hacia la apertura de la negociación, iniciado en 1995.

La Comunidad Andina (CA), uno de los cuatro bloques de América que tiene como objetivo ser un mercado común, vivió los tres años de preparación para las discusiones del ALCA azotada por tormentas que pusieron en riesgo su vida y amainaron en 1997.
Dos meses después de que en diciembre de 1994 los miembros de la Organización de Estados Americanos decidieran en Miami establecer el ALCA antes del 2005, Ecuador y Perú se enfrascaron en una corta y no declarada guerra por un conflicto limítrofe.

Fue el inicio de un periodo trágico para el bloque, jalonado por la crisis política en Colombia, el país que aparecía más interesado en la integración andina, las abandonadas medidas económicas de controles de Venezuela y la destitución en febrero de 1997 del presidente de Ecuador, Abdalá Bucaram.
Para completar las desgracias andinas en el trienio 1995-1997, se abrió una gran brecha entre los demás socios y Perú, cuyo gobierno llegó a anunciar hace un año su salida del bloque, en un hito dramático que paradójicamente sirvió para la recohesión del grupo que aglutina a 104 millones de personas.

Colombia, Ecuador y Venezuela cambiarán de presidente este año, pero los análisis coinciden en que la participación de la CA en el ALCA será ahora muy activa por los intereses que se juegan y porque en ese escenario los andinos quieren transmitir "una imagen de bloque con el que se tiene que contar".
Los cinco países de la CA negociarán como bloque la conformación del ALCA, al igual que el Mercado Común del Sur (MERCOSUR, integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), el Mercado Común Centroamericano y la anglohablante Comunidad del Caribe.

La CA y el MERCOSUR rubricaron el 16 de abril en Buenos Aires un acuerdo marco para abrir una progresiva zona de libre comercio en el 2000, que facilitaría posiciones conjuntas a lo largo de la negociación del ALCA, que se prolongará hasta el 2005.
Pero los gobiernos y la Secretaría General de la CA subrayan que este bloque actuará con independencia, mediante una sola voz que hasta julio expresará Ecuador y después, por un año, Colombia.
"Mantendremos nuestro perfil independiente aunque habrá vasos comunicantes con el MERCOSUR, al igual que en otros casos tendremos divergencias", comentó a IPS el secretario general de la CA, el venezolano Sebastián Alegrett.

El funcionario andino aseguró que diferenciar los compromisos según el nivel de desarrollo representa el reconocimiento de la asimetría del continente, en el que hay cinco potencias (Estados Unidos, Brasil, Canadá, México y Argentina), un grupo de países intermedios y las pequeñas economías.
"Nos hicimos sentir con una propuesta de nueva orientación, que no pidió asimetrías tradicionales ni cooperación dadivosa, sino un trato diferenciado que haga posible el ALCA", afirmó Alegrett.

La CA tiene en América el destino de 70 por ciento de sus exportaciones, que totalizaron 49.839 millones de dólares en 1997, informó el Banco Interamericano de Desarrollo. Se trata de una dependencia del mercado continental muy superior al promedio continental, que es de 55 por ciento.
Estados Unidos absorbe 51 por ciento de las exportaciones andinas, lo que convierte la meta de un acceso desgravado al gran mercado del norte en un objetivo más prioritario para la CA que para el MERCOSUR, con un comercio mucho más volcado hacia Europa.

El negociador técnico venezolano dentro de la CA, Gerardo Arellano, comentó que en los últimos meses se produjeron intensas reuniones en la sede de la CA en Lima, destinadas a afinar las posiciones en el proyecto del ALCA.
El viceministro de Comercio de Costa Rica, Carlos Murillo, viajó incluso dos veces a Lima para dialogar con los negociadores andinos y contribuir a fijar sus prioridades en las reuniones conclusivas de la etapa preparatoria, celebradas en San José.

En la cumbre andina, concluida el día 4 en la ciudad ecuatoriana de Guayaquil, se ratificó la negociación conjunta y se expresó "gran satisfacción" por el papel que el bloque tendrá en las negociaciones.
Altos funcionarios de la Cancillería de Venezuela precisaron que el único objetivo incumplido fue lograr que Colombia fuera sede del diálogo en alguno de los lapsos de 18 meses en que se dividieron las negociaciones.
Pero sí será sede de las negociaciones Panamá, durante un bienio que se abrirá en marzo del año 2001, en una iniciativa que contó con el decidido apoyo andino, porque la nación interoceánica mantiene un intenso proceso de integración comercial y política a la CA, consolidado en Guayaquil.

La Declaración de San José establece que los andinos controlarán en los próximos 18 meses el grupo negociador más importante, el de acceso a los mercados, cuya presidencia tendrá Colombia y Bolivia la vicepresidencia.
De los otros ocho grupos en que se dividió la negociación, Venezuela presidirá, con la vicepresidencia de Ecuador, el grupo de propiedad intelectual, mientras que Perú lo hará en el de las políticas de competencia.
Además, Ecuador tendrá la vicepresidencia general de las negociaciones entre noviembre de 1999 y mayo del 2000, cuando asumirá la presidencia por otros 18 meses, durante los cuales Bolivia acogerá una de las grandes rondas negociadoras. "Vamos a hacer sentir nuestra voz en forma muy activa durante las negociaciones", precisaron diferentes ministros de Comercio y cancilleres andinos consultados por IPS en Guayaquil.

Para ello, la CA contrató a dos protagonistas de la fase preparatoria del ALCA para que realicen un estudio sobre cuáles deben ser los objetivos del grupo en el primer año de negociaciones, los escenarios de pérdidas y ganancias para el bloque y las mejores estrategias de negociación.

PARA AMÉRICA CENTRAL, ALCA SERÁ CONTRAPESO DE TLC

El Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) es motivo de interés y, en general, optimismo para gobiernos, empresarios y expertos en América Central, que creen que les abrirá innumerables oportunidades.

Las negociaciones que se abrieron en Santiago tienden a la creación de una zona de libre comercio desde Alaska hasta Tierra del Fuego, pero los centroamericanos consideran que la principal corriente que abrirá no se dirige al sur, sino hacia el norte.
La principal ventaja que representa el ALCA para América Central es que equilibra las ventajas otorgadas por Estados Unidos a México en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC), según políticos, especialistas y representantes del sector privado.

El ministro de Economía de Guatemala, Mauricio Wurmser, dijo que con el proceso multilateral de negociaciones hacia el ALCA dará "un nuevo impulso" al "acceso a mercados". Guatemala es un país de 10 millones de habitantes que tiene acuerdos de libre comercio con el resto de América Central, lo que les abre un mercado de 32 millones de consumidores, explicó Wurmser. "Pero cuando nos referimos al ALCA hablamos de una zona de libre comercio de 774 millones de personas", añadió.

El economista costarricense Carlos Manuel Castillo consideró que la importancia que reviste el ALCA para América Central radica, en especial, en que le brindará a la región la oportunidad de gozar del beneficio del libre comercio con Estados Unidos.
Si bien América Central exporta la mayor parte de sus productos a Estados Unidos con aranceles preferenciales, el TLC desestimuló las inversiones en esta región al mejorar la posición de México, explicó Castillo.

El ALCA, que debe implementarse con urgencia para mejorar la situación de una América Central urgida de abrir espacios económicos, representa una reparación a ese desestímulo, sostuvo.
El empresario costarricense Marco Vinicio Ruiz, que presidió el IV Foro Empresarial del ALCA en marzo en San José, dijo que "la concentración de las exportaciones centroamericanas no es buena", por lo que sería "importante diversificarlas", una posibilidad que se abriría con el ALCA.

Las pequeñas economías como las centroamericanas tendrán que hacer un gran esfuerzo para salir airosas de este proceso de apertura, agregó Ruiz.
"Si la opción de las pequeñas economías fuera quedarse fuera, lo haríamos. Pero no hay opción. El costo de quedar afuera sería mayor" que el de integrarse al proceso del ALCA, aseguró.
La negociación del ALCA incluye un grupo consultivo específico para considerar los problemas de las pequeñas economías, como decidieron los ministros responsables de comercio en San José.

El economista guatemalteco Pablo Rodas Martini dijo a IPS que las posibilidades que ofrecería el ALCA a América Central se reducirían a productos agrícolas y a la industria manufacturera ligera procesada en maquilas (ensambladoras).
El fomento a las inversiones sería un componente secundario que se sumaría a la apertura de los mercados, en la que América Central cifra sus mayores esperanzas, opinó Rodas.
El experto dijo que la inversión extranjera en la región avanza en cada país a ritmos diferentes. Los factores que más influyen son la seguridad interna y la estabilidad política, por lo que es mucho más elevada en Costa Rica que en los demás países.

En cuanto a la ampliación del mercados de los países centroamericanos hacia el sur, Rodas consideró que las posibilidades son mínimas, pues la oferta exportable es escasa.
Para la región, lo importante es Estados Unidos, su mercado tradicional, y otro novedoso, Canadá.
El presidente de la Cámara de Industria de Guatemala, Jaime Botrán, sostuvo que el proceso del ALCA "es irreversible y nadie lo puede detener". Boltrán también expresó su esperanza de que las pequeñas economías reciban tratamiento especial, pues sólo así "las cosas pueden marchar bien".

Según el empresario guatemalteco, quien no camine al ritmo adecuado "perderá y se quedará atrás".
El canciller de Nicaragua, Emilio Alvarez, dijo que esperaba de la Cumbre de Santiago, un plan de acción para la creación del ALCA, que permita conceder un trato preferencial a las economías débiles del continente. "La tendencia actual es que los países subdesarrollados que negocian tratados de libre comercio invocan la asimetría (trato preferencial para las economías más débiles), porque no pueden ser invadidos de productos extranjeros de la noche a la mañana" sostuvo Alvarez.

El guatemalteco Miguel Angel Castro, director del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la estatal Universidad de San Carlos de Guatemala, dijo que no ve con optimismo la integración al ALCA de los países centroamericanos, "pero aquí la pregunta no es si se participa o no, porque no hay opciones".
El economista considera problemática la gran asimetría entre los países porque "no estamos en igualdad de condiciones. Los procesos como el ALCA están concebidos fuera de nuestra realidad, son impuestos desde afuera, pero tal vez actuando como bloque, los países centroamericanos puedan lograr algo" dijo Castro.

ALCA NO OFRECE VENTAJAS A BRASIL

Brasil no se interesa en el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) a corto plazo, lo que explica su postura ambigua de adherir pero actuar como una fuerza de dilación, moderando el afán estadounidense.
Hay por lo menos tres "razones cristalinas" para la resistencia de Brasil en las actuales condiciones, según Gilberto Dupas, coordinador del Area de Asuntos Internacionales del Instituto de Altos Estudios de la Universidad de Sao Paulo.

Brasil es un "comerciante global" cuyo intercambio es más importante con Europa y Asia que con Estados Unidos. El ALCA representaría ofrecer al bloque norteamericano un privilegio no extensible a los principales socios comerciales.
La probable represalia de mercados preferidos y vitales haría "explotar" la balanza comercial que ya enfrenta un déficit insostenible, razonó Dupas. Brasil registró un intercambio negativo de 8.372 millones de dólares el año pasado y 818 millones en el último mes.

Con el ALCA, Brasil perdería también inversiones directas, cuyo flujo se desviaría para América del Norte. Con arancel cero en el continente, las transnacionales preferirán establecerse en Estados Unidos, cerca de la frontera con México, según el economista, atento a los procesos de integración.
Las transnacionales aprovecharían así las ventajas "sistémicas" estadounidenses, como infraestructura, tecnología y costos financieros mejores, y a la vez la mano de obra barata de los mexicanos, en una producción destinada al mercado hemisférico libre de fronteras comerciales, explicó.

Una tercera razón es que "Brasil nada tiene para ganar" con una degradación en el comercio con Estados Unidos, porque los aranceles de la potencia norteña ya son muy bajos y reducirlos a cero no favorecerá mucho las exportaciones brasileñas, agregó.
Brasil, que ya registra un creciente déficit en su comercio con Estados Unidos, tendrá que renunciar a más del doble de protección arancelaria, tal como los demás países sudamericanos en general.
Por otro lado, "funcionan muy bien las políticas no arancelarias estadounidenses", que afectan rubros destacados de las exportaciones latinoamericanas como la carne y el azúcar, sujetos a cuotas, y el jugo de naranja brasileño que paga un elevado impuesto específico, observó Dupas.

En tal situación, el esfuerzo diplomático brasileño apunta a "mantener las relaciones con Estados Unidos y el Tratado de Libre Comercio norteamericano, mirando a largo plazo, para un eventual acuerdo en un futuro lejano", mientras el país trata de mejorar su "competitividad sistémica", concluyó.
La adhesión brasileña al ALCA "carece de sentido político o económico", sentenció, más radical, la economista María Conceiçao Tavares, diputada del opositor Partido de los Trabajadores.

"Brasil tiene una estructura industrial y agrícola no complementaria con la de Estados Unidos y un nivel de integración productiva, desarrollo tecnológico y producción sustancialmente menores". Por lo tanto, no puede competir con la industria norteamericana, según un artículo de Tavares.
El gobierno brasileño debería, por lo tanto, abandonar el proyecto ALCA y concentrar sus esfuerzos en consolidar el MERCOSUR y la integración latinoamericana, recomendó.

Pero la realidad no es tan sencilla para la diplomacia brasileña, cuya capacidad y eficacia son reconocidas por todos, incluso la oposición. Ni se puede imaginar Brasil fuera de un proceso como el ALCA.
Aislarse sería negar la opción por una inserción económica internacional, aunque el proceso del ALCA contraría la estrategia de los círculos concéntricos, de integración sucesiva en bloques cada vez más amplios, que empezó en el MERCOSUR y debería ampliarse a América del Sur, antes de pasar a hemisférica.

Lo importante es obtener las mejores condiciones posibles en las negociaciones, que sólo terminarán en el 2005. Si la industria brasileña no logra prepararse hasta entonces para una degradación que será gradual, "no lo hará nunca", arguyó el canciller Luiz Felipe Lampreia.
Brasil perdería mucho más excluyéndose del ALCA y alejándose de los flujos crecientes del comercio, según el embajador José Botafogo Gonsalves, uno de los principales negociadores en las reuniones del ALCA, recién nombrado ministro de Industria y Comercio.

La perspectiva de menor protección arancelaria dentro de ocho años estimula al país a acelerar las reformas que fortalecerán la economía y a las empresas a elevar su competitividad, explicó.
Además, para el futuro se juega con muchas piezas. Un avance en el ALCA puede favorecer acuerdos entre la Unión Europea y el MERCOSUR, que podrán ampliar el acceso de productos brasileños a su principal mercado, añadió Botafogo.

CARIBE ABOGA POR LAS ECONOMÍAS PEQUEÑAS

Los delegados del Caribe a la Cumbre de las Américas destacaron en las conversaciones el futuro de las pequeñas economías del hemisferio. Durante la reunión de cancilleres en Bridgetown una semana antes con la secretaria de Estado de Estados Unidos, Madeleine Albright, resultó claro que Santiago estaba presente en la mente de los caribeños, siendo la principal preocupación el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA).
El primer ministro de Trinidad y Tobago, Basdeo Panday, describió la reunión Caribe-Estados Unidos como "un preludio para la segunda Cumbre de las Américas". Las naciones de la Comunidad del Caribe (CARICOM) han mantenido un ojo avizor sobre el mercado latinoamericano, y la región busca armas para defender sus intereses.

Un aliado bien dispuesto hacia esta meta es la Asociación Caribeña de Industria y Comercio (CAIC), la cual alega que la lucha de los pequeños países caribeños debe ser considerada en las negociaciones sobre la formación del ALCA.
Mercados reducidos, dependencia pronunciada del comercio externo, estructuras económicas poco diversificadas, estrechas bases impositivas, recursos humanos limitados, infraestructura débil y dependiente y "recursos financieros y naturales severamente limitados" son algunos elementos destacados por CAIC.

El secretario general de CARICOM, Edwin Carrington, afirma que las necesidades especiales de la región debían estudiarse durante las negociaciones del ALCA y tomar la forma de grupos de trabajo regionales.
Pero su consejo seguramente no influiría considerablemente sobre una decisión tomada en la cumbre inaugural de Miami, en 1994, para mantener al sector de los negocios fuera de las negociaciones, y que este funcione únicamente como asesor y grupo de presión.

CAIC intentó, sin éxito, participar como observador en las series de cumbres ministeriales de comercio y ALCA.
Organizaciones sindicales caribeñas también han reclamado la falta de representación en el proceso. Líderes de los trabajadores han estado involucrados en procesos de consulta a nivel de comités asesores en sus respectivos países caribeños, pero no hay una instancia formal regional.
La agenda para la cumbre de Santiago incluyó un punto sobre "acciones para fortalecer la participación de la sociedad civil" en el proceso de toma de decisiones de países individuales.

COLOMBIA POR EVALUACIÓN MULTILATERAL ANTIDROGAS

Colombia insistió en la II Cumbre de las Américas en la necesidad de crear un sistema multilateral de evaluación del esfuerzo antidrogas de los países de la región, como contrapartida al mecanismo unilateral de certificación aplicado por Estados Unidos.
El presidente Ernesto Samper afirmó a la radioemisora "Radionet", antes de su partida a Santiago, que si la cumbre acogía "este mecanismo, sin duda será una victoria de Colombia". Agregó que su gobierno propone desde hace tres años "que se establezca un mecanismo multilateral para el examen de los esfuerzos" de los países del continente en la lucha contra la producción y tráfico de narcóticos.

Estados Unidos descalificó por dos años consecutivos la gestión de Colombia contra las drogas y esa decisión "produjo unos serios problemas internos" y externos a este país, señaló Samper.
"Desde entonces hemos venido combatiendo en los foros nacionales e internacionales los mecanismos unilaterales" de certificación y proponiendo una evaluación multilateral no sólo para los países productores de drogas sino también de los consumidores, dijo el mandatario.
El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, anunció que presentará en la cumbre la propuesta de creación de "una alianza hemisférica" para la lucha antidrogas.

Clinton, que formuló sus declaraciones a seis diarios latinoamericanos, entre ellos El Tiempo, de Bogotá, explicó que la cooperación buscada se orientaría a "la erradicación, interdicción y reducción de la demanda" de estupefacientes en el hemisferio americano.
La alianza propuesta funcionaría de tal modo que "todos podamos evaluar el progreso que estemos logrando de manera individual y colectiva", dijo.
Samper presentó ante Clinton y los presidentes latinoamericanos un informe sobre la situación actual de Colombia, donde el problema del narcotráfico ha sido ligado por el gobierno y algunas agencias estadounidenses a la actividad guerrillera.

El gobierno asegura que la organización insurgente Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) protege en el sur del país los cultivos de coca y adormidera (de la que se extrae la materia prima de la heroína).
Según Samper, la comprobación de esa alianza indujo a Washington a "revisar" la condición impuesta a Colombia de destinar exclusiva y directamente a la lucha contra las drogas la ayuda que le otorga con ese fin.
"Es muy difícil separar la ayuda que se brinda para luchar contra el narcotráfico en ciertas áreas del país" en las que está vigente la "alianza comercial" de los productores de coca y adormidera con la guerrilla, advirtió el presidente.

Al respecto, explicó que el ejército puede verse obligado a utilizar helicópteros donados por Estados Unidos no sólo para destruir cultivos ilícitos, sino también para atacar a la guerrilla que protege esas plantaciones.
Versiones de prensa desmentidas por el gobierno de Samper aseguraron a principios de abril que Estados Unidos propuso a Argentina y Brasil integrar una fuerza multilateral lidereada por Washington para combatir al narcotráfico y la guerrilla colombiana.

El presidente señaló que "hay una especie de disputa académica entre dos corrientes claras de opinión política en Estados Unidos". Uno de esos sectores cree que situaciones como la de Colombia deben resolverse por la vía de la invasión, y el otro sostiene que se trata de un problema interno de este país, que debe ser solucionado por los propios colombianos, dijo Samper.
Pero "lo que finalmente cuenta es la posición oficial del gobierno de Estados Unidos", que fue reiterada por el presidente Bill Clinton.

Clinton afirmó a los seis periódicos que lo entrevistaron que la asistencia de su gobierno a Colombia está orientada a reducir el tráfico de drogas hacia Estados Unidos y que la guerrilla es un problema que deben resolver los colombianos.
Mientras, Alejandro Reyes, de la Universidad Nacional, advirtió que confundir la guerrilla con el narcotráfico puede conducir a una "vietnamización" del país.

PARAGUAY EN LA AGENDA

Los asistentes a la II Cumbre de las Américas leyeron una carta del candidato presidencial de Paraguay Lino Oviedo, quien pidió apoyar la democracia de su país, que es un tema emergente para el foro continental.

La carta de Oviedo, quien cumple una condena de cárcel, fue publicada el 16 de abril a página completa en el conservador diario El Mercurio, el más influyente de Chile, y estaba dirigida "a los presidentes de gobiernos democráticos de América".
"Me gustaría que la sociedad democrática internacional manifestara con firmeza a los actuales gobernantes de mi país que no debemos apartarnos de la senda constitucional", dijo el candidato del gobernante Partido Colorado de Paraguay.

La situación política paraguaya fue un tema importante agregado en la agenda de los mandatarios que asistieron a la II Cumbre de las Américas, ante el clima enrarecido que precede a los comicios fijados para el 10 de mayo.
El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, incluyó en sus gestiones en Santiago de Chile un encuentro con el presidente paraguayo Juan Carlos Wasmosy con el objetivo de transmitirle las preocupaciones de su gobierno por la posibilidad de que se posterguen las elecciones, así como por los rumores sobre un posible golpe militar, en caso que se concretaran las aspiraciones de Oviedo.

Desde Asunción se informó que Wasmosy informaría en la Cumbre que el destino de las elecciones depende de que la Corte Suprema de su país decida o no postergarlas. Una interrupción del proceso democrático en Paraguay determinaría su exclusión del proceso de integración americana, pues la democracia es esgrimida como requisito esencial para participar y como excusa para excluir a Cuba de este foro.
Clinton recordó el día 16 en el Congreso chileno que la Organización de Estados Americanos (OEA) suspende del sistema interamericano a los países que abandonen la democracia, lo cual fue utilizado en el caso de Haití.

"Desde mi injusta prisión en la que me encuentro por la voluntad omnímoda del señor presidente de mi país, ing. Juan Carlos Wasmosy... les dirijo la presente, haciéndoles saber que Paraguay vive un triste momento que creíamos superado", dijo el ex general Oviedo y aseguró que es "un demócrata por acción y por convicción", en su carta desplegada en una inmensa página del diario chileno y en letras mayúsculas.
Oviedo denunció que fue arrestado después de su "aplastante triunfo" por la candidatura del Partido Colorado el 7 de septiembre.

Wasmosy también milita en esa colectividad, pero es un fuerte antagonista del ex militar.
La orden de encarcelamiento, vigente desde el 9 de marzo, se basó en una acusación por resistirse a una orden de retiro de las filas del ejército en abril de 1996.
Frente al apoyo a Oviedo en las encuestas presidenciales, la cúpula militar paraguaya advirtió que no aceptará una presidencia de su ex camarada.
Junto con decidir sobre la postergación de las elecciones, la Corte Suprema debió confirmar o revocar la acusación contra Oviedo el 20 de abril, lo que determinó que no puede participar en las elecciones.

"Espero confiado en que pronto podré dejar este ilegal encierro", afirmó el ex militar en su carta a la II Cumbre de las Américas.

PARA CASTRO, ALCA SIGNIFICA DEPENDENCIA DE EE.UU.

El presidente de Cuba, Fidel Castro, abogó por una integración latinoamericana y caribeña que favorezca la globalización, pero que elimine las políticas neoliberales y la hegemonía de Estados Unidos. Que desaparezca "lo neoliberal, pero que quede lo globalizado", propuso Castro el viernes 17 de abril, un día antes del comienzo de la II Cumbre de las Américas en Santiago, de la que fue excluida Cuba.

El presidente cubano pronunció estas declaraciones en su discurso de clausura del Encuentro Internacional de Solidaridad entre Mujeres, que reunió en la capital cubana a 3.000 representantes de 79 países entre el martes y la madrugada de ese viernes.
Para el gobernante cubano, el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) promovida por Estados Unidos significará un incremento de la dependencia de los países de la región hacia Washington. Estados Unidos tiene establecido un "gobierno mundial" y mantiene un "dominio hegemónico" sobre el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), afirmó Castro.

El presidente sostuvo que la restauración del permiso de Washington para la venta de armas estadounidenses a América Latina tiene el objetivo de fomentar la desunión de la región, así como el fracaso del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y de la proyectada unión entre este bloque y la Comunidad Andina.
"Lo que pretende Estados Unidos es gobernar al mundo, haciendo a su moneda (el dólar) universal, dominando las líneas aéreas y navieras, las cadenas de tiendas y televisión, las telecomunicaciones y el cine", dijo, según versiones de prensa.

Ante esta situación, Castro exhortó a los gobiernos latinoamericanos y caribeños a favorecer la integración regional como única forma de sobrevivencia en medio de un proceso de globalización al que comparó con la ley de la gravedad.
"Si alguien grita 'abajo la globalización' es como si gritara 'abajo la ley de la gravedad"', ironizó.
La humanidad necesita una globalización como la planteada por los fundadores del marxismo: el socialismo como un solo país, fundado a partir de un extraordinario desarrollo de las fuerzas productivas, dijo Castro.

El imperialismo marcha aceleradamente hacia la globalización neoliberal, aumenta la violación de los derechos de miles de millones de personas y se condena a sí mismo a desaparecer, opinó.
"No hay condiciones en América Latina para la lucha armada", por lo que los problemas del "mundo unipolar y neoliberal" no se pueden resolver con las mismas fórmulas que él mismo impulsó hace 30 años, reconoció.
Castro estimó que en los años 60 existían condiciones objetivas para una revolución armada latinoamericana, al contrario de lo que afirman algunos analistas basándose en el fracaso del guerrillero argentino-cubano Ernesto Che Guevara en Bolivia.

Entre las causas del fracaso del movimiento revolucionario de entonces citó la división de la izquierda en el continente como consecuencia de las divergencias entre los partidos comunistas de China y de la hoy disuelta Unión Soviética.
Castro aseguró que durante 150 años los gobiernos latinoamericanos se dedicaron a la politiquería, además de robar y saquear a los países y, sin ánimo de "ofender o criticar", llamó a las autoridades de los países vecinos a trabajar juntos para resolver los problemas impostergables del área.

Tras afirmar que hubiera preferido una América Latina "integrada" que, "con México dentro, sería más fuerte", manifestó su esperanza de que ese país aumente su comercio con el resto de la región al margen de su incorporación al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC).
Al mismo tiempo, Castro valoró el desarrollo de China, el restablecimiento de Japón, la unión monetaria de la Unión Europea y la unión del sudeste de Asia como alternativas a un mundo unipolar en lo económico.

Que desaparezca el neoliberalismo, globalícese el mundo, únase, pero que no desaparezcan la cultura, ni el amor por la tierra donde nacemos, ni por el idioma que aprendimos a hablar, pidió el gobernante cubano.

CUBA, DE EXCLUIDO A BIEN PRESENTE

En los actos de clausura de la II Cumbre de las Américas, "el país ausente" del continente tuvo una presencia muy destacada: por todas partes se hablaba sobre Cuba y su exclusión de este proceso de integración.
El presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, hizo alusión a este "país ausente" cuando habló en la ceremonia final de la cumbre el domingo 19 de abril. Su presencia, insinuó ante sus colegas, es esencial "para que mañana podamos decir que nuestra América es una sola". Pero al mismo tiempo hizo hincapié en la excusa esgrimida para que la isla no sea incluida en este foro interamericano.

Si hizo tantos avances sociales, "¿por qué no da pasos de democratización?", preguntó Cardoso.
El primer ministro de Canadá, Jean Chrétien, quien confirmó durante la cita su decisión de viajar a Cuba, también dijo que la democracia representativa es una condición para participar en la Cumbre de las Américas. Chrétien, cuyo país será el anfitrión de la próxima cumbre hemisférica a comienzos del próximo siglo, admitió que desde la primera reunión en 1994 en Miami consideraba que la presencia de Cuba era necesaria. "Pero no hay consenso", dijo.

Consultado sobre si durante su visita al país caribeño le planteará al presidente Fidel Castro la necesidad de democratización en Cuba, respondió con un lacónico "sí".
Presidentes y ministros fueron reiteradamente consultados sobre el tema. Los latinoamericanos en su mayoría expresaron su rechazo al bloqueo de Estados Unidos y su deseo de que participe Cuba, pero también manifestaron que esperan ver gestos de democratización en ese país. "Cuando uno participa en un club, tiene que tener voluntad de participar", dijo el presidente chileno Eduardo Frei, al referirse a la situación de Cuba, país que, advirtió, tampoco ha demostrado interés por incorporarse a este proceso.

Frei también coincidió con Cardoso en recordar que en 1997 durante la Cumbre Iberoamericana de Chile, los 27 países participantes, incluida Cuba, se comprometieron con la promoción de la democracia.
Pero el principal obstáculo para la integración de Cuba es la presencia de Estados Unidos. El secretario adjunto para Asuntos Latinoamericanos, Jeffrey Davidow, admitió que el tema fue abordado "un par de veces" en la Cumbre. "Hay algunos desacuerdos", dijo Davidow, pero argumentó que sí existe consenso sobre la necesidad de democratización de Cuba.

"Cuba no se opone a una integración justa y equitativa, lo que no acepta es la exclusión y la marginación", dijo a IPS Isabel Jaramillo, investigadora del Centro de Estudios sobre América, adjunto a la Universidad de La Habana.
"No puede haber integración con exclusión", opinó la analista que catalogó el proceso iniciado en la cumbre de Miami, en 1994, como una forma de Estados Unidos de consolidar lo que considera desde siempre su esfera de influencia.
Mientras en La Habana las autoridades mantuvieron silencio sobre el tema hasta casi el último momento, los medios de comunicación monopolizados por el Estado se limitan a citar declaraciones de políticos extranjeros contrarias al aislamiento de la isla.

La Habana fue excluida de este mecanismo desde el momento en que Estados Unidos decidió convocar la primera cumbre en la ciudad del estado sureño de Florida, donde se concentran la mayoría de los grupos anticastristas del exilio cubano.
La I Cumbre de las Américas, efectuada del 9 al 11 de diciembre de 1994, fue cataloga por el presidente Fidel Castro como "un engaño colosal" por analizar problemas regionales, como la pobreza y el narcotráfico, sin ir a sus causas. Según Castro Estados Unidos pretendía asegurarse en toda América Latina un derecho de intervención, en aras de imponer o promover sus conceptos de democracia y derechos humanos.

El presidente argentino Carlos Menem pidió entonces la democratización de Cuba y se dejaron oír voces a favor de repetir contra La Habana la solución militar aplicada para restaurar la democracia en Haití.
Pero la II Cumbre de las Américas tuvo lugar en una coyuntura diferente a la de 1994.
El secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), Antonio Antunes, opinó que será "una cosa natural" la reinserción de Cuba en la comunidad latinoamericana a través de ALADI, la Organización de Estados Americanos (OEA) y hasta del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), aunque este último paso podría demorar más tiempo. "El aislamiento no es nada favorable a la democracia, sino al contrario. Es el contacto con otros países lo que favorece la democracia", advirtió.

La Habana que es miembro fundador de la Asociación de Estados del Caribe, pidió en marzo pasado su ingreso a ALADI, ha manifestado su disposición de retornar a la OEA y pronto podría pedir formalmente su ingreso a la Comunidad Caribeña (CARICOM).
Los esfuerzos oficiales por poner punto final al aislamiento promovido por Washington recibieron un fuerte espaldarazo en enero pasado con el pedido de apertura protagonizado por el papa Juan Pablo II durante su visita a la isla.

A menos de tres meses de la visita papal, Madrid y La Habana normalizaron sus relaciones diplomáticas congeladas desde 1996, Guatemala restableció relaciones con Cuba, República Dominicana abrió su consulado, restableciendo las relaciones diplomáticas y Menem quiere visitar la isla.
Hasta el presidente Bill Clinton se sintió obligado a responder al llamado del Papa y el 20 de marzo anunció el levantamiento de un grupo de sanciones contra Cuba que prohibían los vuelos directos y el envío de remesas a la isla.

Washington decidió facilitar la venta de medicinas, suministros y equipos médicos a Cuba, aprobó la elaboración de una estrategia para la transferencia de alimentos y otorgó licencia para una feria comercial estadounidense en la isla.
Un informe del Pentágono que deberá ser revisado a solicitud del secretario de Defensa, William Cohen, concluyó que La Habana no constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos mientras que empresarios, militares retirados y varios asistentes de legisladores republicanos y demócratas del Congreso de Estados Unidos han viajado a la isla este año.

Observadores estiman que podría iniciarse una nueva etapa de distensión entre La Habana y Washington, aunque Clinton advirtió que sus medidas de apertura son hacia el pueblo cubano y no hacia el gobierno de Fidel Castro.
"Topamos siempre con el obstáculo de la democracia", comentó Jaramillo sobre la justificación de la exclusión de Cuba de la II Cumbre de las Américas donde, opinó, La Habana tendría mucho que aportar.
La ausencia de La Habana fue significativa en uno de los temas centrales de la cumbre, la educación, y también por su estratégica situación geográfica en el análisis de la lucha contra el narcotráfico y el terrorismo internacional.

Expertos locales estiman que de mantenerse excluida del ALCA, Cuba tendría que buscar las esquinas por donde colarse que, en ese caso, sería su incorporación plena a alguno de los esquemas de integración subregionales.

ANEXO
Tabla estadística

COMERCIO DE EE.UU. EN 1997 CON OTROS PAISES DEL ALCA
En millones de dólares, sin ajuste por temporada

Balanza Exportaciones Importaciones
Bilateral 1997 1997
América del Norte
Canadá -16.600,0 151.450,5 168.050,0
México -14.451,6 71.378,3 85.829,9
América Central
Belice 37,5 114,8 77,3
Costa Rica -300,0 2.023,5 2.323,4
El Salvador 51,6 1.398,2 1.346,6
Guatemala -262,4 1.727,7 1.900,1
Honduras -308,6 2.013,6 2.322,1
Nicaragua -149,9 289,3 439,2
Panamá 1.170,4 1.537,8 367,4
El Caribe
Antigua y Barbuda 80,0 85,1 5,0
Bahamas 644,1 809,9 165,8
Barbados 238,9 281,1 42,1
Dominica 28,3 37,4 9,1
República Dominicana -400,8 3.928,2 4.329,0
Granada 34,1 40,6 6,5
Haití 311,6 499,9 188,2
Jamaica 679,5 1.417,4 737,9
S.Cristóbal y Neves 7,9 37,8 29,9
Santa Lucía 55,1 89,3 34,2
San Vicente y las
Granadinas 50,0 54,4 4,3
Trinidad y Tobago -27,0 1.106,0 1.133,0
América del Sur
Argentina 3.595,4 5.807,8 2.212,4
Bolivia 72,3 295,3 222,9
Brasil 6.282,5 15.912,3 9.629,7
Chile 2.076,4 4.375,1 2.298,7
Colombia 474,3 5.198,6 4.724,3
Ecuador -532,8 1.522,7 2.055,4
Guyana 30,5 142,5 112,0
Paraguay 872,5 913,2 40,7
Perú 187,2 1.959,8 1.772,6
Suriname 91,7 183,2 91,5
Uruguay 319,1 547,5 228,5
Venezuela -6.841,0 6.607,5 13.448,5

Memorandos

América del Norte -32.377,7 221.502,7 253.880,4
América del Sur y
Central 9.367,7 63.034,0 53.666,3
Europa Occidental -17.500,0 155.415,5 172.915,5
Europa Oriental -727,2 7.721,5 8.448,7
Antiguas Repúblicas
Soviéticas -284,2 5.029,8 5.314,0
Cuenca Pacífico -121.084,4 193.921,3 315.005,7
Total Mundial -181.827,2 688.896,1 870.723,3

NOTA: Las cifras de exportaciones son franco al costado del buque; las importaciones se basan en los registros de aduana.

Fuente: Departamento de Comercio de Estados Unidos, Oficina del Censo.

 

Información

  • Publicación: Enfoques
  • Número: 8
  • Año: 1998
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