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Miércoles, 23 de Mayo de 2018
Política
II Cumbre de las Américas: un proceso de integración de casi 200 años (I PARTE)
II Cumbre de las Américas: un proceso de integración de casi 200 años  (I PARTE) Tomado de www.summit-americas.org
Enfoque de 1998 analiza la II Cumbre de las Américas.

La II Cumbre de las Américas, realizada los días 18 y 19 de abril en la capital de Chile, tiene entre sus primeros antecedentes históricos el panamericanismo, nacido hace 172 años en el Congreso Anfictiónico de Panamá. "Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Nuevo Mundo una sola nación, con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo", señaló Simón Bolívar en 1815, en su célebre Carta de Jamaica, respecto de la proyectada integración de las Américas.

Bolívar llevó a la práctica el Congreso Anfictiónico de 1826, y otros latinoamericanos, como el venezolano Francisco de Miranda y el colombiano Antonio Nariño, también defendieron la idea de la integración, observó a IPS el historiador panameño Jorge Conte Porras.
En 1790, Miranda elaboró el primer proyecto de constitución de una futura confederación latinoamericana, que debía formarse con los territorios liberados de las potencias coloniales europeas. Más al sur, José de San Martín y Mariano Moreno, en Argentina, y José Artigas, en Uruguay, promovieron la causa americana.

Pero la primera experiencia de libre comercio en América fue obra de holandeses e ingleses, que a fines del siglo XVIII lo instauraron en Curazao y otras islas del Caribe, recordó Conte Porras.

"Lo que va a ocurrir ahora es sumamente importante para el progreso de América, pero no es una idea nueva, sino la culminación de casi dos siglos de lucha por la integración" del continente, dijo el historiador.

Conte Porras aclaró que el proyecto de unidad continental de Bolívar no era una coalición ofensiva, como se ha señalado, sino "una alianza defensiva de la independencia y la integración territorial, comercial y económica" de las Américas.

Varios historiadores bolivarianos han señalado que las causas del fracaso de aquella propuesta de unidad fueron la inmadurez de los nuevos estados, las luchas internas por el poder y la doctrina de dominación predominante en Estados Unidos desde la primera mitad del siglo XIX.
La doctrina de "América para los americanos", propuesta en 1823 por el entonces presidente James Monroe, y la del "gran garrote", de Theodore Roosevelt (1901-1909), envilecieron las relaciones entre Estados Unidos y el resto del continente.

Estados Unidos fue invitado formalmente al congreso de 1826, pero la muerte del delegado Richard Anderson, en Cartagena, cuando viajaba hacia Panamá, y el retraso de otro enviado, John Sargeant, frustraron el diálogo directo entre estadounidenses y latinoamericanos.

Acontecimientos posteriores inspiraron al poeta nicaragüense Rubén Darío su "Oda a Roosevelt" (1905), que presentó a Estados Unidos como "el futuro invasor" de América hispana. El héroe nacional de Cuba, José Martí dejó un pensamiento bien estructurado sobre la creación de lo que llamó "la América Nuestra" y, al mismo tiempo, advirtió del peligro que para los pueblos del continente llegaba desde la potencia del norte.

Entre 1845 y 1983, Estados Unidos arrebató la mitad de su territorio a México, y ocupó Panamá, cuando aún era el departamento del Istmo de Colombia, y también Cuba, Puerto Rico, Nicaragua, Haití, Honduras, República Dominicana y la pequeña isla de Granada.
En 1989 volvió a invadir Panamá, por décimo tercera vez desde 1856, en este caso para llevar ante sus tribunales al general Manuel Noriega.
Por último, en 1994, los "marines" estadounidenses desembarcaron en Haití, una operación realizada para devolver el gobierno al presidente constitucional Jean-Bertrand Aristide y que fue aceptada por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas.

El ex presidente panameño Jorge Illueca señaló en un ensayo sobre el ideario bolivariano que, mientras Washington esgrimía la doctrina Monroe, el gran garrote y su estrategia agresiva de la guerra fría, el proyecto de unidad latinoamericana nunca se detuvo.
También persistió el esfuerzo por la concertación y la solidaridad continental, expresándose en los congresos de Lima en 1847 y 1848, en Santiago de Chile y Washington en 1850, nuevamente Lima en 1864 y 1865 y en la Primera Conferencia Panamericana de Washington en 1889.

En el presente siglo, ese esfuerzo se repitió en las conferencias panamericanas de México, en 1901, Río de Janeiro, en 1906, Buenos Aires, en 1910, Santiago de Chile, en 1923 y en el Congreso Conmemorativo de 1926, en Panamá, al llegarse al centenario del Congreso Anfictiónico.
Así mismo, Rubén Darío, convertido en portavoz de Hispanoamérica, comenzó en 1914 una gira por la región a favor de la paz, que sería interrumpida por su muerte, en 1916.
La antorcha fue recogida entonces por el escritor argentino Manuel Ugarte, que intentó impulsar en la segunda y tercera década del siglo la unidad de América Latina, a la que consideraba "Un país", de acuerdo con el título de una de sus obras más difundidas.

En 1948, la conferencia de Bogotá dio nacimiento a la Organización de Estados Americanos (OEA), en sustitución de la antigua Unión Panamericana y con influencia política determinante de Washington.
Antes, los países de América se habían reunido en La Habana (1928), en Montevideo (1933), en Buenos Aires (1936), y en Lima (1938), y luego lo hicieron en Caracas (1954).
En las conferencias de presidentes de América realizadas en Panamá (1956) y en el centro turístico uruguayo de Punta del Este (1967), la mayoría de los interlocutores latinoamericanos de Estados Unidos representaban a gobiernos de facto.

Pero en Miami (1994), cuando fue lanzada la idea de constituir hacia el 2005 el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), la democracia era ya reivindicada por todos, aunque su aplicación fuera todavía imperfecta en varios casos.
Cuba, excluida de la OEA en 1962 por presión de Estados Unidos, no fue invitada a Punta del Este ni a Miami, y tampoco estuvo presente en Santiago. En cambio, participaron en la II Cumbre los gobernantes del Caribe anglófono, que también estuvieron en la cita de Miami.

La retirada de las dictaduras militares fortaleció en los años 80 la solidaridad latinoamericana, que se manifestó en la creación del Grupo de Río, un mecanismo de coordinación y concertación política paralelo a la OEA y libre de la influencia directa de Washington.
En el plano comercial, la primera tentativa de concertación se materializó en la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, fundada en 1960 y conocida por sus siglas ALALC, que en 1980 fue reemplazada por la Asociación Latinoamericana de Integración.

En 1975 fue creado el Sistema Económico Latinoamericano (SELA, con sede en Caracas), conformado por 26 países y cuyo principal objetivo es la coordinación de acciones en el campo económico.
El SELA y la Asociación de Estados del Caribe son los únicos foros de integración que tienen participación oficial de Cuba.
La estrategia de bloques se generalizó en los años 90, con la creación del Mercado Común del Sur (MERCOSUR, de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), y del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLC, conformado por Canadá, México y Estados Unidos).

Así mismo, el Grupo Andino, nacido en 1969, dio lugar a la Comunidad Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela), que desde 1993 constituye una zona de libre comercio.
La integración de América Central es el objetivo del Mercado Común Centroamericano, y los países anglófonos del Caribe están agrupados desde 1973 en la Comunidad del Caribe, su mercado común.

34 GOBERNANTES BUSCAN SU DESTINO

La II Cumbre de las Américas se inauguró el sábado 18 abril en Santiago de Chile con la presencia de 34 mandatarios que fueron convocados a "unirse en la diversidad", y a combatir la retórica con acciones para fomentar un desarrollo equitativo.

"El camino desde Miami hasta Santiago estuvo pavimentado por el progreso", anunció el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, al referirse a los logros alcanzados desde la primera cumbre, realizada en esa ciudad norteamericana en 1994. Advirtió que el continente enfrenta el desafío de "una segunda generación de reformas, para una segunda generación de las Américas".
Por su parte el presidente anfitrión, el chileno Eduardo Frei, aseguró que "no nos limitaremos a emitir declaraciones abstractas y retóricas", mientras advertía a sus colegas que debe haber "voluntad y decisión para cumplir nuestros acuerdos".

La reunión se inició con el saludo protocolar de Frei a sus 33 invitados, y después del acto de inauguración se inició de inmediato la primera sesión de trabajo.
Los mandatarios de toda América, con la excepción de Cuba, concluyeron su reunión el domingo 19 con la firma de una declaración y la aprobación de un plan de acción hemisférico.
Tanto Clinton como Frei pasaron revista a la agenda de la cita, y ambos coincidieron en la necesidad de avanzar en el desarrollo social, para que los beneficios del progreso lleguen a toda la población, en especial a quienes ahora están excluidos de sus beneficios. También insistieron en destacar que la gran prioridad de las Américas es el desarrollo de la educación.

"No hay ninguna prioridad más urgente que la de darle una mejor educación a nuestros niños", dijo Clinton, para quien este tema es la clave de la "segunda generación de reformas" que propone en esta Cumbre.
Frei, por su parte, dijo que "no podemos aspirar a romper las brechas sociales ni anhelar como continente un crecimiento económico sostenible sin personas educadas".
El mandatario chileno puso especial énfasis en el tema del desarrollo social, dedicando varios minutos de su discurso a plantear que la transformación económica sólo será sostenible "en la medida que alcancemos mayores niveles de equidad".

La salud, la igualdad de oportunidades para las mujeres, el respeto a los indígenas, la lucha contra la discriminación racial y el combate a la pobreza formaron parte de la lista de desafíos enumerados por Frei.
Los dos mandatarios también se refirieron a otros temas esenciales de la agenda presidencial de esta Cumbre, como el fortalecimiento de la democracia, la definición de un plan continental contra las drogas y la promoción del libre comercio.
"Anhelamos una América unida en su diversidad, libre en la expresión de sus pueblos y justa en el trato de sus hijos", dijo Frei. Y hacia el final de su discurso añadió: "tenemos derecho a soñar".

DESDE CHILE HACIA CANADÁ

Dejando a un lado el caso de la exclusión de Cuba y si es posible o no una integración hemisférica plena con una isla aislada justo en el centro, la II Cumbre de las Américas concluyó con el lanzamiento de un Plan de Acción de 34 páginas, donde se pauta la agenda de cooperación continental hasta el próximo encuentro presidencial en Canadá.
"Deberemos trabajar todos los días hasta el encuentro de Canadá", dijo el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, al intervenir en la sesión de clausura. Por su parte, el primer ministro de Canadá, Jean Chrétien, aseguró que espera a los presidentes americanos en su país para "dar nuestro primer paso hacia el próximo siglo".

La primera cumbre de Miami, en diciembre de 1994, acordó que las citas de gobernantes americanos debían realizarse cada tres años, pero esta segunda cumbre fue postergada por las elecciones parlamentarias que se efectuaron en Chile en diciembre último.
En el encuentro chileno los jefes de gobierno de América, efectuaron sesiones de trabajo y participaron en conversaciones privadas para afinar los detalles de estrategias que fueron negociadas durante meses. En la antigua sede del Congreso, los presidentes subieron de dos en dos para firmar la "Declaración de Santiago".

El único ausente fue el argentino Carlos Menem, quien debió regresar a su país antes de la ceremonia de clausura.
Junto con la declaración, los gobiernos entregaron un Plan de Acción donde se esbozan mecanismos de negociación, metas y pautas a seguir para cumplir con los propósitos enunciados en la declaración. "Reafirmamos nuestra voluntad en continuar con esta trascendental empresa", aseguraron los mandatarios al referirse al proceso de integración que incluye a todo el continente, con excepción de Cuba.

La Declaración de Santiago reitera la importancia atribuida por los mandatarios al tema de la educación, "factor decisivo para el desarrollo", con planes que demandarán inversiones por 8.300 millones de dólares en los próximos tres años.
Los gobernantes también lanzaron desde Chile las negociaciones para un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), con un cronograma muy preciso y la definición de nueve grupos de trabajo que abordarán sectores específicos del intercambio.

Democracia, derechos humanos, combate a la discriminación, lucha contra la corrupción, cooperación contra el tráfico de drogas, también formaron parte del compromiso contraído en Santiago.
El combate a la pobreza fue una meta en la cual coincidieron los mandatarios. Este tema fue resaltado por el presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, durante una intervención en la sesión de clausura. El mandatario advirtió que para América se trata de "un imperativo ético" y que si no se hace todo lo posible por derrotar a la pobreza, "la historia no nos lo perdonará".

La II Cumbre de las Américas decidió además darle un impulso al papel de la OEA en la región. A partir de ahora el foro hemisférico tendrá entre sus obligaciones:
-Crear un procedimiento multilateral para evaluar el progreso individual y de conjunto de los países para combatir las drogas, y apoyar técnicamente la creación del ALCA.
-Colaborar con el fortalecimiento de la libertad de expresión y de pensamiento, como un derecho humano fundamental, y ayudar en el seguimiento y preparación de la siguiente cumbre presidencial.

-Actuar como apoyo técnico del Grupo de Revisión de la Implementación de las Cumbres (GRIC), un mecanismo integrado por los cancilleres, que deben desarrollar esfuerzos para poner en práctica los mandatos gubernamentales.
-La realización en los próximos meses de reuniones ministeriales de educación, justicia, de procuradores generales, y de ministros responsables de las áreas de ciencia y tecnología.
-La asesoría técnica, junto a otros organismos regionales, a reuniones ministeriales que deben buscar que el Plan de Acción de los gobernantes se concrete.

COMPROMISOS EMANADOS DEL PLAN DE ACCIÓN
Santiago de Chile, abril de 1998

-Mejorar la educación a través de la puesta en práctica de reformas de todos los niveles del sistema educativo, sobre la base de la equidad, la calidad, la pertinencia y la eficiencia
-Promover y fortalecer la democracia
-Garantizar el respeto de los derechos humanos
-Profundizar la integración económica y el libre comercio
-Erradicar la pobreza y la discriminación
-Proteger los derechos de los trabajadores migrantes y de sus familias

-Mejorar las capacidades de los sistemas de justicia
-Cooperar con la Organización de Estados Americanos (OEA) para fortalecer y perfeccionar el sistema interamericano de los derechos humanos
-Lograr avances concretos en las negociaciones del ALCA para el año 2000
-Mejorar la calidad de vida de los pueblos mediante esfuerzos que aseguren los servicios de salud, agua potable y nutrición adecuada a la población

MILLONARIO PLAN CONTINENTAL PARA LA EDUCACIÓN

Aunque opacado por el tema comercial, el millonario Plan de Acción Hemisférico sobre Educación que analizaron los gobernantes en Santiago es uno de los resultados más trascendentales de la II Cumbre de las Américas.
El programa destinado a la modernización y mejoramiento de la calidad de la Educación contará con recursos para su ejecución del orden de los 20.000 millones de dólares, indicó el canciller chileno José Miguel Insulza.
La importancia estratégica de esta iniciativa está refrendada por la presencia de los ministros de Educación en las delegaciones de los gobernantes que protagonizaron la cita cumbre.

El titular chileno de este ramo, José Pablo Arellano, se reunió el miércoles 15 con 14 de sus colegas del hemisferio que adelantaron su llegada a Santiago para ajustar los últimos detalles del plan de acción.
Los recursos para los programas de mejoramiento de los ciclos regulares de escolaridad, como para la capacitación de adultos, serán aportados por el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.
El sueño de que hasta la última escuela rural del último rincón de cualquier país latinoamericano o caribeño pueda contar al menos con un computador en los primeros años del nuevo milenio es uno de los objetivos de este ambicioso plan.

El presidente de Chile Eduardo Frei, como anfitrión de la cita de gobernantes, propuso en noviembre de 1997 que este tema fuera el "eje vertebral" de la cumbre como una suerte de sustituto ante la incertidumbre que en ese entonces afectaba al comercio.
No obstante, la propuesta educacional tomó "vuelo propio" desde que Arellano la planteara en nombre de Frei en la reunión de ministros de Educación del hemisferio, realizada en Ciudad de México en noviembre del año pasado.

En la reunión número 11 del Grupo de Implementación de la Cumbre (GRIC), efectuada en Washington entre el 9 y el 11 de diciembre, terminó de elaborarse el programa de nueve puntos que fue sometido a la aprobación de los gobernantes.
La propuesta se incorporó al Plan de Acción que contiene las tareas y compromisos a impulsar hasta la tercera cumbre.
Así, el gobierno chileno recogió y sistematizó uno de los objetivos generales aprobado en la I Cumbre de las Américas. Allí se planteó que para el año 2010 se debe asegurar en todo el continente el acceso y permanencia en la educación primaria del 100 por ciento de los menores y en la enseñanza media o secundaria de por lo menos el 75 por ciento de los alumnos.

Se habló igualmente de una "educación de calidad", para advertir que no basta con masificar la enseñanza si no se introducen reformas que conduzcan a su mejoramiento y modernización.
El Plan de Acción sobre Educación apunta a enfrentar la situación de pobreza que afecta a unos 200 millones de latinoamericanos, denunciada, al menos en la retórica en la declaración política de la primera cumbre.
Para Genaro Arriagada, embajador especial chileno para la planificación de la agenda de esta segunda cumbre, educación y capacitación son también herramientas para combatir la creciente desigualdad en la distribución de los ingresos.

El plan tendrá que hacerse cargo entonces de una serie de fenómenos advertidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y otros organismos mundiales y regionales.
Según UNESCO, si bien la cobertura de educación primaria llega prácticamente al 100 por ciento en el continente, sólo el 50 por ciento de los niños que salen del sistema escolar "son capaces de comunicarse por escrito como lo requiere la sociedad contemporánea".

En el ámbito de los mayores de 15 años, la agencia de Naciones Unidas prevé que la tasa de analfabetismo absoluto en América Latina y el Caribe, del 15,2 por ciento en 1990, se reducirá al 11,4 por ciento al fin del milenio.
La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) y el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), advirtieron a su vez el vínculo entre universalización y mejoramiento educacional, pobreza y erradicación del trabajo infantil.

En la mayoría de las áreas urbanas de la región, tres de cada cuatro personas entre 13 y 17 años de edad que trabajan, no estudian, lo cual les significará un lastre considerable a la hora de aspirar a mejores condiciones de empleo y de vida.
CEPAL y UNICEF reivindican el gasto en educación como una de las inversiones más rentables, tanto por los mejoramientos en productividad, como por los ingresos adicionales que representa para los trabajadores un mayor nivel de instrucción.

Una de las grandes contradicciones entre la toma de conciencia sobre la importancia de la educación y la realidad, está en las bajas remuneraciones de los profesores, cuya profesión sigue siendo una de las de "menor status" en el continente.
El desarrollo de programas integrales de valorización y profesionalización de los docentes, con una formación continua y la incorporación de incentivos para su perfeccionamiento es una de las propuestas básicas del plan que aprobarán los presidentes.

45,6 MILLONES PARA EL PLAN DE ACCIÓN

El Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial anunciaron el día 19 que respaldarán con 45.600 millones de dólares la aplicación de las iniciativas del Plan de Acción aprobado en Santiago de Chile.
La agencia mexicana de prensa Notimex reportó desde Santiago que los fondos se entregarán a los 34 países miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) por medio de créditos y donaciones.
Las dos organizaciones financieras se comprometieron a entregar 8.300 millones de dólares, en el período de tres años, para mejorar la calidad educativa y contrarrestar el creciente problema de la pobreza en la región. El dinero deberá utilizarse en el financiamiento de programas de capacitación docente, mejorar la calidad de los libros de texto, ampliar el acceso a la educación para las personas de bajos recursos y crear programas de intercambio educativo.

El BID y el Banco Mundial destinarán además 5.900 millones de dólares al fin de garantizar la expansión de la democracia y la preservación de sus valores en el continente. Estos fondos, entregados en un período de tres años, servirán también para el establecimiento de un relator para la libertad de prensa que deberá nombrar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.
Se proyecta la creación de un centro regional de estudios de justicia, avanzar en el proceso de descentralización de los gobiernos, profundizar la lucha contra la corrupción, el crimen y el terrorismo y garantizar la aplicación de la alianza continental antidrogas.

Ambas instituciones apoyarán el establecimiento de mecanismos para acelerar el proceso de solución de disputas entre los Estados, el programa de transparencia en política de Defensa y de la transferencia de armamento y las reformas laborales que permitan la erradicación de la mano de obra infantil y el respeto del derecho de los trabajadores.
La lucha regional contra la pobreza estará respaldada con 12.500 millones de dólares, cantidad que se empleará en la creación de microempresas en las comunidades más pobres, en contrarrestar la desnutrición infantil y ampliar el acceso a los servicios médicos.

Para el proceso de negociaciones del ALCA, el BID y el Banco Mundial entregarán en tres años 18.900 millones de dólares. A cambio, los 34 países del continente (menos Cuba) se comprometen a cumplir con el calendario de negociaciones para que el ALCA sea una realidad en el año 2005.

CREACIÓN DEL ALCA PARA EL 2005

A pesar de que el presidente de los Estados Unidos llegó a la II Cumbre de las Américas con las manos vacías (léase sin "fast track"), los 34 jefes de gobierno reunidos en Santiago de Chile ratificaron su determinación de concluir las negociaciones del ALCA "a más tardar en el año 2005" y a lograr avances concretos para fines de este siglo.

"Hoy instruimos a nuestros ministros responsables del comercio que inicien las negociaciones correspondientes al ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) de acuerdo con la Declaración Ministerial de San José, de marzo de 1998", dice el documento final de la cumbre, denominado Declaración de Santiago. "El acuerdo del ALCA será equilibrado, amplio y congruente con la OMC (Organización Mundial de Comercio), y constituirá un compromiso único", añade.

La negativa del Congreso de Estados Unidos de conceder al presidente Bill Clinton la autoridad de negociar el ALCA mediante la vía rápida (fast track), hizo temer en un principio por el éxito de la iniciativa continental. No obstante, Clinton aseguró durante su visita de Estado a Chile (previa a la cumbre) que convencerá al Congreso que se la conceda antes de que hayan terminado las negociaciones del ALCA. "La tendremos y dará resultado", sentenció.
Brasil, el mayor socio del Mercado Común del Sur (MERCOSUR) que no ocultó su reticencia ante la iniciativa de Washington lanzada en Miami en 1994, en la I Cumbre de las Américas, también manifestó su disposición a avanzar en la agenda del ALCA.

"No hay ALCA sin Estados Unidos", afirmó el ministro brasileño de Industria y Comercio, José Botafogo Goncalves, quien hasta el mes pasado fue secretario de Integración Económica y Relaciones Internacionales de la Cancillería y principal negociador de su país en el MERCOSUR.
En el Plan de Acción de la II Cumbre de las Américas se fija el 30 de junio como plazo máximo para la convocatoria del Comité de Negociaciones Comerciales, como establece la Declaración Ministerial de San José. Al mismo tiempo, en la Declaración final, los mandatarios destacaron "la importante contribución" del Banco Interamericano de Desarrollo, la Organización de Estados Americanos y la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe en este proceso "en su calidad de Comité Tripartito".

"El proceso de negociación del ALCA será transparente y tomará en cuenta las diferencias en los niveles de desarrollo y en el tamaño de las economías de las Américas, con el fin de generar oportunidades para la plena participación de todos los países", señala la Declaración de Santiago.
"Alentamos a todos los sectores de la sociedad civil a participar y a contribuir en el proceso de manera constructiva, por medio de nuestros respectivos mecanismos de diálogo y consulta, y mediante la presentación de sus puntos de vista a través del mecanismo creado en el proceso de negociación", añade.

En el Plan de Acción se sostiene que se han definido una serie de acciones adicionales que tiene por objeto "profundizar el proceso de integración económica, así como crear oportunidades para la plena participación de todos los países, incluyendo las economías más pequeñas".
Y la Declaración de Santiago apunta que "la integración económica, la inversión y el libre comercio son factores claves para elevar el nivel de vida, mejorar las condiciones laborales de los pueblos de las Américas y lograr una mejor protección del medio ambiente".

Estos temas se tomarán en consideración a medida que se avance en el proceso de integración económica continental, se establece.
La Declaración hace una elíptica alusión al impacto de la crisis financiera asiática en algunos países del continente.
Pero subraya que "la tendencia general en las Américas ha estado marcada por un crecimiento económico más rápido, menores índices de inflación, mayores oportunidades y confianza al insertarse en el mercado globalizado".
Los mandatarios americanos atribuyen estos resultados en gran medida a los progresos logrados en el proceso de integración y la apertura económica en los países del continente.

"Los acuerdos subregionales y bilaterales de integración y libre comercio están desempeñando un papel positivo", dice la Declaración. "Tenemos confianza en que el ALCA mejorará el bienestar de nuestros pueblos, incluyendo a las poblaciones en desventaja económica en nuestros respectivos países".

COMISIONES DE TRABAJO DEL ALCA

Miami - 1 de mayo de 1998 al 28 de febrero de 2001
Panamá - 1 de marzo del 2001 al 28 de febrero del 2003
México - 1 de marzo del 2003 al 31 de diciembre del 2004

La Presidencia del proceso, la tendrán Canadá, Argentina y Ecuador. A partir del 1 de noviembre del 2002 hasta el 31 de diciembre del 2004, el proceso estará copresidido por Brasil y Estados Unidos.

LA PROMESA DE CLINTON BAJO EL SIGNO DEL ALCA

El presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, se comprometió a conseguir la autorización para negociar el libre comercio con el continente americano, en el inicio de la II Cumbre de las Américas que se realizó bajo el signo del ALCA.

"Es posible que Estados Unidos aún no tenga la vía rápida, pero lo tendremos", aseguró Clinton, representante del principal socio comercial de las Américas.
En Santiago se lanzaron las negociaciones del ALCA, con un plan de seguimiento, con el objetivo de tener una zona de libre comercio para el año 2005. "Es imprescindible que la retórica del libre comercio se traduzca en hechos reales", advirtió el anfitrión de la Cumbre, el presidente de Chile Eduardo Frei, quien se refirió al anhelo de lograr "reglas claras y estables" para el comercio.

Sobre el ALCA, Frei aseguró que "este proyecto conserva toda su vigencia" y propuso a sus colegas americanos "iniciar las negociaciones con energía y entusiasmo".
"No estamos partiendo de cero, en los últimos años se han firmado una cantidad verdaderamente impresionante de acuerdos de libre comercio en el continente, que constituyen una base sólida para seguir avanzando", añadió el presidente chileno.
Tanto Clinton como Frei hicieron referencia al tema del ALCA en el marco de sus discursos de inauguración de la Cumbre, donde pasaron revista a los temas de la reunión, que incluyen una amplia variedad de sectores.

La educación, por ejemplo, fue indicada por diversos mandatarios como el tema más importante para el futuro de las Américas y como el más relevante de esta Cumbre. Pero tanto los portavoces de las delegaciones como unos 3.000 periodistas acreditados tendieron a concentrarse en el tema del ALCA, sus futuras negociaciones o la debilitada posición de Estados Unidos para tomar decisiones.
"Nuestro compromiso (con el ALCA) tiene prioridad en la agenda", aseguró Clinton ante la II Cumbre de las Américas.

Autoridades de la Cancillería chilena, que defendieron el lanzamiento de las negociaciones del ALCA como un logro importante de esta Cumbre, aseguraron que la carencia de la "vía rápida" no afecta el camino trazado en Santiago.
Lo importante será que Estados Unidos cuente con esa autorización del Congreso cuando se acerque el momento de suscribir los acuerdos con miras al ALCA, a comienzos del próximo siglo, anticipó el ministro de Relaciones Exteriores chileno, José Miguel Insulza.

PLAN DE DROGAS TENDRÁ LENTO Y DIFÍCIL DESPEGUE

La aprobación por parte de la II Cumbre de las Américas de una política multilateral en el combate al narcotráfico, no significará que Estados Unidos abandone automáticamente su actual sistema de certificación unilateral.
Así lo advirtió en Santiago el director de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas de ese país, Barry McCaffrey, quien acompañó al presidente Bill Clinton en su visita de Estado a Chile.

La cita de 34 gobernantes analizó la creación de un mecanismo continental de certificación de la conducta de cada país en el combate al narcotráfico, con vistas a sustituir la calificación unilateral que cada año hace el Departamento de Estado en Washington.
McCaffrey dijo que el conducto unilateral seguirá por "muchos años" porque se trata de un mandato interno de Estados Unidos, basado en una ley que sólo puede ser modificada por el Congreso. El mecanismo de la "descertificación" justificó en los últimos años sanciones económicas y diplomáticas de Estados Unidos contra Colombia, por las acusaciones al presidente Ernesto Samper sobre el financiamiento de su campaña electoral.

"Clinton comprende que este es un aspecto que deteriora sus relaciones con América Latina, ya que fortalece una imagen de prepotencia de los Estados Unidos, autoerigido como árbitro único en el tema de las drogas", según expresaron fuentes diplomáticas en Chile.
Fue el propio mandatario estadounidense quien a comienzos de este mes habló de "una alianza continental" contra el narcotráfico como uno de los temas a tratar en la cumbre de Santiago.
La idea del mecanismo multilateral fue promovida por Colombia y otros países del continente, aunque aún existen diversas posiciones sobre la forma en que se materializará esta iniciativa.

McCaffrey se declaró a favor de que esta responsabilidad corresponda a la Organización de Estados Americanos (OEA), órgano superior del sistema hemisférico, en cuyo marco tuvo lugar esta II Cumbre de las Américas.
El canciller chileno, José Miguel Insulza, dijo el día 15 que la OEA debe conducir el sistema de certificación multilateral a través de su Comisión Interamericana de Control del Abuso de las Drogas (CICAD). Para el gobierno de Chile, los acuerdos de las cumbres deben ejecutarse a través del órgano regular del sistema interamericano, es decir la OEA, sin crear "organismos ad-hoc" para cada nuevo programa o iniciativa política.

En medios políticos chilenos se considera, sin embargo, como altamente negativa la inminente coexistencia en los próximos años de un mecanismo multilateral de certificación con otro unilateral, el de Estados Unidos. "Es lo peor que podría ocurrir, ya que el mecanismo unilateral podría servir para 'enmendarle la plana' al multilateral si no le satisfacen sus conclusiones", dijo un dirigente que pidió reserva de su identidad.
Pero la elección de la OEA como base del sistema de vigilancia y supervisión no cuenta con unanimidad en América, ya que algunos países, como México, prefieren la coordinación internacional del tema en la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El presidente mexicano Ernesto Zedillo está promoviendo la participación de todos sus homólogos del continente en la asamblea general extraordinaria que sobre el tema de las drogas realizará la ONU en julio próximo en Nueva York.
Allí, el organismo mundial declarará al narcotráfico como un delito contra la humanidad y, según se espera, buscará legitimar a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de la ONU como el gran foro multilateral de combate a la droga.

McCaffrey, quien viajó a Perú y Bolivia al finalizar la cumbre, dijo que todos los países del continente están conscientes de que "la amenaza (de la droga y el narcotráfico) es contra todas las sociedades".
El funcionario estadounidenses hizo estos comentarios en la reunión con el viceministro del Interior de Chile, Belisario Velasco, en que se formalizó el acuerdo para que la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) abra una oficina en el puerto chileno de Iquique que, a 1.200 kilómetros al norte de Santiago, está considerado una de los principales vías de tránsito de cocaína producida en Perú y Bolivia hacia Estados Unidos y Europa.

Velasco subrayó que la oficina de la DEA prestará apoyo en información y no tendrá facultades operativas, en tanto MacCaffrey aseguró que en sus acciones antidrogas, Estados Unidos respeta siempre la soberanía de cada país.
En el pasado reciente Washington efectuó operaciones militares de erradicación de cultivos de coca en Bolivia y la DEA fue acusada de actuar en México y otros países como policía paralela, al margen de las autoridades locales.

EE.UU. FIRMA, PERO NO TRANSA

La delegación de Estados Unidos manifestó su satisfacción por los resultados de la II Cumbre de las Américas, pero no dio señales de transar en temas fundamentales para sus socios, como el combate al tráfico de drogas, Cuba y el libre comercio.
"La certificación es una ley aprobada por nuestro país", advirtió el embajador especial de Estados Unidos para América Latina, Thomas McLarty, al referirse a la polémica estrategia de sancionar unilateralmente a naciones que en opinión de su gobierno no logran avances contra el tráfico de drogas.

Este fue uno de los temas sensibles de la Cumbre, donde los latinoamericanos presionaron para reemplazar ese mecanismo unilateral por una fórmula multilateral, en el marco de una actitud de cooperación que fue anunciada por la declaración de la II Cumbre, suscrita en Santiago.
Pero McLarty fue terminante al referirse a la posición de su país: "la apoyamos (la certificación) mientras sea una ley de nuestro país", con lo cual queda descartada la posibilidad de eliminar ese mecanismo unilateral como resultado concreto de las negociaciones en Chile.

Cuba fue otro de los temas comentados por los delegados de Estados Unidos, que el domingo 19 analizaron los resultados de la Cumbre. "Hay algunos desacuerdos", admitió McLarty, quien dijo que el tema de Cuba fue tratado por los presidentes "un par de veces".
La mayor parte de los presidentes y ministros latinoamericanos consultados manifestaron su rechazo al bloqueo impuesto por Estados Unidos a Cuba y reiteraron su interés por encontrar vías para la participación de ese país, pero al mismo tiempo coincidieron en su interés porque en ese país haya un gobierno democrático. McLarty comentó que en torno a este tema "hay acuerdo y esperanzas".

El secretario de Estado adjunto para Asuntos Latinoamericanos de Estados Unidos, Jeffrey Davidow, dijo que los presidentes de la región entendieron la forma en que el tema cubano afecta a Washington. Consultado si recursos generados por compromisos de la Cumbre podrían reorientarse hacia Cuba en medio de una difícil situación económica, Davidow fue irónico: "nos encantaría ayudar a la reestructuración económica de la Cuba democrática".
Otro de los temas polémicos es el del comercio, en particular porque el presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, llegó a la Cumbre sin facultades para que sea viable una negociación, mientras se acumulan los reclamos por actitudes proteccionistas de su país.

En tanto, productos como el salmón chileno o el azúcar brasileño enfrentan medidas proteccionistas.
"Creo que tenemos un mercado grande y abierto", se defendió Davidow, advirtiendo que los problemas planteados por el comercio con Estados Unidos son menores que los generados por el intercambio con otras regiones, como Europa o Asia.
Davidow también lamentó que haya una percepción diferente "originada en productos específicos", mientras reiteraba el compromiso con el ALCA y advertía que su país puede negociar sin necesidad de vía rápida.

Consultado sobre el caso de Chile, al que la administración Clinton invitó a negociar un acuerdo de libre comercio hace cuatro años sin que se concretara ningún avance tras el rechazo de la "vía rápida", Davidow descartó que el retraso sea culpa de su país.
"Nosotros estamos listos para iniciar negociaciones esta tarde, fue el gobierno chileno el que no quiso dar comienzo a este proceso ante la ausencia de la vía rápida", dijo el funcionario estadounidense.
Las autoridades económicas chilenas consideraron que realizar estas negociaciones sin que Clinton tuviera las atribuciones del Congreso para concretar acuerdos sin consultar a los legisladores, sería un ejercicio condenado al fracaso.

Ante las reiteradas preguntas de los periodistas sobre el compromiso de Washington ante el ALCA, Davidow subrayó que "no es Estados Unidos el que creará el ALCA, son los 34 países".

RONDA PARALELA DE NEGOCIACIONES

La II Cumbre de las Américas fue también el marco propicio para nuevos acuerdos bilaterales y subregionales de comercio, que deben converger en la construcción del ambicioso tramado del ALCA hacia el año 2005.
Chile y México dieron la voz de partida el viernes 17 de abril con la firma por parte de los presidentes Eduardo Frei y Ernesto Zedillo de un tratado comercial de "segunda generación", que amplía el que los dos países suscribieron en 1991.

El Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y el Mercado Común Centroamericano (MCCA), cerraron en la noche del sábado esa ronda de nuevas negociaciones, cuando nueve presidentes firmaron un acuerdo marco de comercio e inversión.
Chile, país anfitrión de la cumbre, acordó igualmente con los cinco países del MCCA (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua) el inicio de negociaciones para un tratado de libre comercio.
El tema de los acuerdos y tratados bilaterales y subregionales de libre comercio, inversión y cooperación internacional, fue una constante en todos los diálogos de los 34 gobernantes del continente reunidos en Santiago.

La premisa es que así como el Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) debe adecuarse a las normativas de la Organización Mundial de Comercio, los tratados parciales en el continente deberán sintonizar con el ALCA.
La Comunidad del Caribe (CARICOM), un protagonista hasta ahora menor del proceso de integración comercial hemisférica, mantuvo también conversaciones sobre cooperación y comercio con sus interlocutores del resto de América. Para CARICOM, compuesto fundamentalmente por pequeños estados insulares, es vital que las futuras negociaciones del ALCA incorporen tratamientos especiales para las economías menores, en una perspectiva ya planteada para la Comunidad Andina (CA).

El presidente estadounidense Bill Clinton sustituyó la carencia de ofertas concretas en materia de acuerdos comerciales con renovadas promesas de lucha por la obtención de la vía rápida en el Congreso y durante su visita de Estado a Chile reactivó con Frei un convenio propiciador de comercio e inversiones ya negociado en 1991 por su antecesor, George Bush.
Tal vez el documento más trascendental en una perspectiva estratégica es el que firmaron el MERCOSUR y el MCCA, como un acuerdo marco de comercio e inversión entre ambos bloques orientado sobre todo a fortalecer la cooperación.

El MERCOSUR, caracterizado como el tratado de integración más exitoso y dinámico de América Latina, espera además concretar en estos meses un tratado de libre comercio con la CA, que conforman Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela.
El MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) se perfiló desde 1997 como un acuerdo capaz de contrarrestar el peso de Estados Unidos en la planificación del ALCA e incluso de impulsar su creación por encima de las dificultades de Clinton.

La II Cumbre de las Américas fue así igualmente una plataforma propicia para que el MERCOSUR y sus dos países asociados -Bolivia y Chile- firmaran el primer compromiso propiamente subregional en materias de seguridad. Se trata de la declaración conjunta suscrita por los presidentes de los seis países sobre el combate contra la fabricación y el tráfico ilícito de armas de fuego, municiones, explosivos y otros materiales bélicos.

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  • Publicación: Enfoques
  • Número: 7
  • Año: 1998
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