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Lunes, 19 de Febrero de 2018
Política
Las políticas que intentan aislar a Cuba han sido denunciadas por organizaciones civiles del continente. Las políticas que intentan aislar a Cuba han sido denunciadas por organizaciones civiles del continente. Jorge Luis Baños
La II Cumbre Iberoamericana excluyó a Cuba, explica este artículo de 1998.

En los actos de clausura de la II Cumbre de las Américas, realizada en Santiago de Chile el 'sábado 18 y el domingo 19, "el país ausente" del continente tuvo una presencia muy destacada: por todas partes se hablaba sobre Cuba y su exclusión de este proceso de integración.

El presidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso, hizo alusión a este "país ausente" cuando habló en la ceremonia final de la cumbre el domingo 19 de abril. Su presencia, insinuó ante sus colegas, es esencial "para que mañana podamos decir que nuestra América es una sola". Pero al mismo tiempo hizo hincapié en la excusa esgrimida para que la isla no sea incluida en este foro interamericano.

Si hizo tantos avances sociales, "¿por qué no da pasos de democratización?", preguntó Cardoso.

El primer ministro de Canadá, Jean Chrétien, quien confirmó durante la cita su decisión de viajar a Cuba, también dijo que la democracia representativa es una condición para participar en la Cumbre de las Américas.

Chrétien, cuyo país será el anfitrión de la próxima cumbre hemisférica a comienzos del próximo siglo, admitió que desde la primera reunión en 1994 en Miami consideraba que la presencia de Cuba era necesaria. "Pero no hay consenso", dijo.

Consultado sobre si durante su visita al país caribeño le plantearía al presidente Fidel Castro la necesidad de democratización en Cuba, respondió con un lacónico "sí".

Presidentes y ministros fueron reiteradamente consultados sobre el tema. Los latinoamericanos en su mayoría expresararon su rechazo al bloqueo de Estados Unidos y su deseo de que participe Cuba, pero también manifestaron que esperan ver gestos de democratización en el país caribeño. "Cuando uno participa en un club, tiene que tener voluntad de participar", dijo el presidente chileno Eduardo Frei, al referirse a la situación de Cuba, país que, advirtió, tampoco ha demostrado interés por incorporarse a este proceso.

Frei también coincidió con Cardoso en recordar que en 1997 durante la Cumbre Iberoamericana de Chile, los 27 países participantes, incluida Cuba, se comprometieron con la promoción de la democracia.
Pero el principal obstáculo para la integración de Cuba es la presencia de Estados Unidos. El secretario adjunto para Asuntos Latinoamericanos, Jeffrey Davidow, admitió el domingo que el tema fue abordado "un par de veces" en la Cumbre. "Hay algunos desacuerdos", dijo Davidow, pero argumentó que sí existe consenso sobre la necesidad de democratización de Cuba.

La ausencia de Cuba

La Habana fue marginada de las cumbres hemisféricas desde que Washington decidió convocar la primera en la ciudad de Miami en el estado de Florida, donde se concentran la mayoría de los grupos anticastristas del exilio cubano.

La I Cumbre de las Américas, efectuada del 9 al 11 de diciembre de 1994, fue calificada por el presidente Fidel Castro de "engaño colosal" porque, dijo, se analizaron problemas regionales, como la pobreza y el narcotráfico, sin considerar sus causas.

Según Castro, Estados Unidos pretendía asegurarse en toda América Latina un derecho de intervención, en aras de imponer o promover sus conceptos de democracia y derechos humanos.
El presidente argentino Carlos Menem pidió entonces la democratización de Cuba y se oyeron voces a favor de repetir en La Habana la solución militar aplicada para restaurar la democracia en Haití.
Pero la II Cumbre de las Américas se realizó en una coyuntura diferente a la de 1994.
El gobierno de Chile, país sede del evento, se mostró partidario de la reincorporación de Cuba al sistema interamericano. En una reunión con corresponsales extranjeros en Cuba, el ministro chileno de Relaciones Exteriores, José Miguel Insulza, subrayó que es necesario que tanto la OEA como la nación caribeña cambien unilateralmente sus políticas y abandonen los condicionamientos mutuos, si se quiere obtener resultados.

Insulza dijo que el papa Juan Pablo II "consiguió más cosas (en Cuba) con un viaje", que todo lo logrado por la Organización de Estados Americanos (OEA) con su prolongada política de exclusión del gobierno de Fidel Castro.
Las resoluciones del organismo interamericano de sancionar a Cuba en 1961 y de expulsarla en 1963, tuvieron como únicos resultados una mayor radicalización política en la isla, así como el agravamiento de sus problemas económicos, dijo el canciller.

Insulza señaló que la ley Helms-Burton, por la cual Estados Unidos sanciona a empresas que inviertan en Cuba, es contraria al libre comercio, uno de los temas centrales de la cumbre.
El ministro aclaró que la reunión de ministros de Comercio celebrada en marzo en San José de Costa Rica terminó de desbloquear un conjunto de obstáculos que hasta entonces gravitaban sobre la posibilidad de lanzar el proceso de creación del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) en Santiago y que en general se llega a esta II Cumbre con consensos en todos los temas a tratar por los gobernantes.

Las negociaciones para el ALCA fueron lanzadas por los 34 jefes de Estado o gobierno presentes en la cita, pero los Estados Unidos no podrán entrar de lleno al proceso hasta que el presidente no consiga la autoridad "fast track" (vía rápida) que le niega el Congreso.
La realización del evento evidenció además ciertos puntos de desencuentros entre los Estados Unidos y el resto del continente sobre la política hacia Cuba, el libre comercio y la lucha antidrogas.
Los países latinoamericanos impusieron una negociación en bloque, contra la voluntad norteamericana de hacerlo unilateralmente. Varios países criticaron las medidas proteccionistas aplicadas por Estados Unidos a distintos productos latinoamericanos y se pactó una "alianza contra la droga" que impulsa un mecanismo de evaluación multilateral del desempeño antinarcóticos de cada país, considerado una respuesta a la "certificación" unilateral norteamericana.

Por otro lado, según admitió el embajador especial de Estados Unidos para América Latina, el tema de Cuba fue tratado por los presidentes en varias ocasiones.
Varias agencias de prensa comentaron que la política estadounidense continúa alejándose de la del resto de los países latinoamericanos, que con diversos matices, muestran señales de acercamiento a La Habana y manifiestan su rechazo a la política de aislamiento que sostiene Washington.
Según la opinión del canciller chileno Insulza, en las actuales condiciones de Cuba, con un sistema económico estatal, es inimaginable su adhesión al ALCA, aunque podría ser miembro de la Asociación Latinoamericana de Integración, agregó Insulza, quien estimó incluso que son posibles tratados comerciales bilaterales de países de la región con la isla caribeña.

La Habana de cara al ALCA

Para el presidente de Cuba, Fidel Castro, involucrarse en el ALCA promovida por Estados Unidos, significará incrementar la dependencia de los países de la región respecto a Washington.
En la clausura del Encuentro Internacional de Solidaridad entre Mujeres, que reunió en la capital cubana a más de 3.000 representantes de 79 países entre los días 14 y 16, el gobernante cubano abogó por una integración latinoamericana y caribeña que favorezca la globalización pero elimine las políticas neoliberales y la hegemonía de Estados Unidos.

El mandatario de 71 años aprovechó el evento femenino para dejar claras sus ideas sobre el futuro de la región y pronunció un discurso de varias horas en el que exigió "que desaparezca "lo neoliberal, pero que quede lo globalizado".

Estados Unidos tiene establecido un "gobierno mundial" y mantiene un "dominio hegemónico" sobre el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), afirmó Castro.

El presidente cubano estimó que la reanudación de la venta de armas a gobiernos latinoamericanos persigue fomentar la desunión, el fracaso del MERCOSUR y que no se logre una unión entre el MERCOSUR y el Pacto Andino.
"Lo que pretende Estados Unidos es gobernar al mundo, haciendo su moneda (el dólar) universal, dominando las líneas aéreas y navieras, las cadenas de tiendas y televisión, las telecomunicaciones y el cine", dijo según versiones de prensa.
Ante esta situación, Castro exhortó a los gobernantes latinoamericanos y caribeños a favorecer la integración regional como única forma de sobrevivencia en medio de un proceso de globalización que comparó con la ley de la gravedad.

"Si alguien gritara abajo la globalización es como si gritara abajo la ley de la gravedad", comentó.
Para Castro la humanidad necesita de la globalización planteada por los creadores del marxismo: el socialismo como un solo país, fundado a partir de un extraordinario desarrollo de las fuerzas productivas.

Por el contrario, opinó que el imperialismo marcha aceleradamente hacia la globalización neoliberal, aumenta la violación de los derechos de miles de millones de personas y se condena a sí mismo a desaparecer.

Hubiésemos preferido una América Latina "integrada, con México dentro, sería más fuerte", comentó sobre la incorporación mexicana al Tratado de Libre Comercio de América del Norte y manifestó su esperanza de que ese país aumente su intercambio comercial con el resto de los países de la región.

Que desaparezca el neoliberalismo, globalícese el mundo, únase, pero que no desaparezcan la cultura, ni el amor por la tierra donde nacemos, ni por el idioma que aprendimos a hablar, pidió el gobernante cubano.

'Expertos locales estiman que, de mantenerse excluida del ALCA, Cuba tendría que buscar las esquinas por donde colarse a través de la incorporación plena a alguno de los distintos esquemas de integración regionales.

La opinión del secretario general de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI), Antonio Antunes, es que la reinserción de Cuba en la comunidad latinoamericana será "una cosa natural".

Ese proceso se producirá, según Antunes, a través de ALADI, la Organización de Estados Americanos (OEA) y hasta el ALCA, aunque este último paso podría demorar más tiempo.

"El aislamiento no es nada favorable a la democracia, sino al contrario. Es el contacto con otros países lo que favorece la democracia", advirtió.

La Habana, miembro fundador de la Asociación de Estados del Caribe, pidió en marzo pasado su ingreso a ALADI y ha manifestado su disposición de retornar a la OEA y pronto podría pedir formalmente su ingreso a la Comunidad Caribeña (CARICOM).


El primer ministro de Trinidad y Tobago, Basdeo Panday afirmó que si Cuba solicita ingresar a CARICOM, la comunidad "considerará" el pedido.

En conferencia de prensa en Trinidad y Tobago, la secretaria de Estado norteamericana, Madeleine Albright, indicó que Washington no intentaría evitar la incorporación de la isla a ese grupo, aunque subrayó que los líderes regionales deberían instar a Cuba de emprender una transición democrática.
"Cuba no se opone a una integración justa y equitativa. Lo que no acepta es la exclusión y la marginación", dijo a IPS Isabel Jaramillo, investigadora del Centro de Estudios sobre América, adjunto a la Universidad de La Habana.

"No puede haber integración con exclusión", opinó la experta, que consideró el proceso iniciado en la cumbre de Miami en 1994 un mecanismo para que Estados Unidos consolide lo que siempre creyó su esfera de influencia.

Información

  • Publicación: Resumen Económico
  • Número:
  • Año: 1998
  • Mes: 4

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