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Miércoles, 17 de Octubre de 2018
Agricultura: el inicio de los cambios - Especiales - IPS Cuba

Agricultura Urbana,

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  • Beneficios
  • Agricultura urbana
  • Experiencias

El proyecto aprovechó las capacidades de cada unidad para promover una red de servicios a la agricultura urbana.

Llevar a la mesa de los hogares cubanos una mayor variedad de hortalizas, viandas y vegetales, ha sido la intención del movimiento de agricultura urbana, iniciado en las principales ciudades del país en los años 90 del siglo XX como alternativa para enfrentar los efectos de la crisis económica sobre la alimentación.

En La Habana, la ciudad más poblada de la nación caribeña, poco a poco fueron convirtiéndose en áreas de cultivo varios patios, parcelas y solares abandonados, devenidos alternativas viables para la economía doméstica y la seguridad alimentaria de las familias.

Cifras oficiales estiman que alrededor del 70 por ciento de las hortalizas que se consumen en la capital son producidas en esta modalidad. Pero, una vez alcanzado cierto rendimiento, se impuso crear estrategias para mejorar el acceso y la calidad de los servicios a los productores, así como la asesoría técnica y comercial para incrementar la producción.

La experiencia acumulada en más de una década por cooperativas agropecuarias y productores independientes en la ciudad fue aprovechada por un proyecto conjunto de las asociaciones cubanas de producción animal y de técnicos agroforestales (ACPA y ACTAF), apoyado por Agro Acción Alemana e Hivos entre 2006 y 2010.

Al estilo de las redes virtuales del siglo XXI, la iniciativa llamada “Apoyo al Fortalecimiento de las redes de servicios y diferentes formas productivas del sector agropecuario en Ciudad de La Habana” dejó conectadas a varias entidades de servicios de la agricultura urbana en la capital.

La seguridad alimentaria de la población fue uno de los objetivos de impacto del proyecto, a través del aumento de la oferta y acceso a los alimentos de producción local. Siguiendo como principios la equidad de género, la agroecología, la participación y la soberanía alimentaria, se incrementaron las capacidades técnicas y de gestión para los más de 400 productores agropecuarios y 40 cooperativas vinculados con la experiencia.

A partir de un diagnóstico realizado a posibles beneficiarios, se concluyó que para alcanzar mayores rendimientos productivos en la agricultura urbana debían fortalecerse los servicios que cada entidad fuera capaz de generar.

En concreto, se invirtió en materiales, herramientas, infraestructuras sencillas para las unidades productivas y acciones de capacitación. La Red, basada en relaciones horizontales de intercambio, incluye servicios de atención veterinaria y fitosanitaria, producción y distribución de alimentos de origen animal, de materia orgánica y de biofertilizantes, animales y semillas de alta calidad, producción y distribución de plántulas y capacitación y extensión.

Al finalizar el proyecto, sus integrantes advirtieron el aumento de la eficiencia y el mejoramiento de las condiciones de vida y trabajo para quienes realizan labores agrícolas en la ciudad.

Mediante acciones de capacitación y desarrollo científico, las y los beneficiados adquirieron mayores capacidades técnicas y de gestión para la interrelación con las instituciones y redes de servicios, asistencia técnica y mejoramiento de su productividad, e ingresos familiares.

Cada Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) o productor vinculados a la red:

  • Ofrece y recibe de otra en su misma posición
  • Elige con quien relacionarse en dependencia de sus necesidades
  • Intercambia y adquiere conocimientos y tecnologías
  • Multiplica su producción, ingresos y, de alguna manera, el de los más diversos productores que demandan su asistencia.

Consolidar los recursos en aquellas unidades capaces de brindar servicios de capacitación, producción de biofertilizantes, posturas en cepellón, producción de semillas, reproducción animal, entre otros, fue una estrategia para favorecer a la mayor cantidad de centros productivos.

En la medida que fueron vigorizándose en rendimiento, avanzaron entonces hacia centros de diversificación con productos como plantas ornamentales, hortalizas, frutales, maderables, ceba de toros, cría de aves, cabras y conejos.

Aunque no todos los 111 centros identificados inicialmente se integraron con igual éxito, la red actual se compone de:

  • Consultorios Tiendas Agropecuarias
  • Aulas de capacitación
  • Casas de posturas en cepellón
  • Centros de Reproducción de Entomófagos y Entomopatógenos (CREE)
  • Clínicas veterinarias
  • Fincas de plantas medicinales
  • Fincas de semillas
  • Centros multiplicadores para el mejoramiento animal
  • Centros de producción de abonos orgánicos
  • Fincas de producción de alimento animal
  • Centros de producción de bio-fertilizantes

A estas unidades productivas se añadieron los vínculos con los centros de investigación, científicos y académicos de la ciudad.

Entre los resultados principales se encuentra la producción de biofertilizantes.

La experiencia favoreció con alimentos provenientes de la producción local a 105 Consejos Populares de 13 municipios de la capital de Cuba. Para 2010, cooperativas y productores agropecuarios familiares vinculados al proyecto habían aumentado su producción en 107 por ciento y los centros de servicios en 104.

Además de diversificar su oferta, el rubro de alimento animal creció 283 por ciento y las ganancias por servicios brindados ascendieron a 154 por ciento, con un peso importante de la venta de pies de cría, semillas, plántulas y materia orgánica.

Según investigaciones sobre el impacto del proyecto, los productores beneficiados afirman que entre los factores determinantes que aumentaron los logros productivos estuvieron las ventas de insumos como semillas, frutales, fertilizantes, venta de pie de crías y semilleros. Otro elemento positivo fueron los apoyos recibidos de ACPA Y ACTAF.

La experiencia se ha extendido ahora a las provincias de Artemisa y Mayabeque, donde ACPA y ACTAF desarrollan un proyecto similar con apoyo de Agro Acción Alemana, Hivos y la Unión Europea.

Acciones afirmativas con perspectiva de género:

  • Convocatorias y participación en eventos culturales en teatros, exposiciones, etc.
  • 2009-2010: Jornada por la No Violencia contra la Mujer. Participan más de 150 mujeres y hombres.
  • Convocatorias de capacitación para mujeres y hombres.
  • Selección del 40 por ciento de las mujeres beneficiarias del proyecto.
  • Divulgación nacional de las buenas prácticas en los medios de comunicación y en la revista ACPA.

La agricultura urbana se ha convertido en una alternativa para la alimentación en las ciudades.

En Cuba existen más de 540.000 escenarios productivos en la agricultura urbana, que van desde pequeños patios, parcelas y huertos para el autoconsumo, hasta centros que producen para la comercialización.

Más de un millón de toneladas anuales de productos de vegetales y plantas aromáticas son comercializadas en las ciudades como resultado de esta práctica, que involucra a más de 600.000 habitantes del país.

La agricultura urbana puede ser una solución efectiva para incrementar la cantidad y variedad de alimentos que consumen las poblaciones a partir del uso de áreas anteriormente improductivas. Además de las iniciativas familiares, existen en las ciudades de la isla huertos intensivos, fincas y más de 3.000 organopónicos que favorecen principalmente la producción de hortalizas y vegetales.

En declaraciones a la Redacción de IPS Cuba, Nelson Companioni, director de agricultura urbana en el estatal Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical "Alejandro de Humboldt" (Inifat), aseguró que a inicios de 2012 entre 40 y 45 por ciento de la producción vegetal provenía de la agricultura urbana y suburbana. En el caso de las hortalizas de hoja como col y lechuga, la proporción superó entonces el 80 por ciento.

Sobre la fuerza de trabajo, el también secretario ejecutivo de Agricultura Nacional confirmó que más de 300.000 personas viven de la producción de vegetales.

Según investigaciones, esta modalidad de producción agrícola en las ciudades y asentamientos poblacionales posee un carácter participativo, promueve el liderazgo de las mujeres en la producción y comercialización e incentiva la innovación, pues quienes la desarrollan requieren ajustar las técnicas agroecológicas para garantizar mejores condiciones de vida a las plantas y animales.

Otras ventajas radican en la capacidad para economizar el agua, atender mejor la fertilidad de las tierras y manejar de forma óptima y sostenible los animales y cultivos.

En Cuba existe un amplio movimiento agrícola en las zonas urbanas que comenzó a desarrollarse sobre todo a partir de la década de los noventa del pasado siglo XX con el objetivo de acercar la producción de alimentos a las ciudades, en los inicios de la crisis económica que comenzó entonces con la caída del campo socialista en Europa del Este, el primer socio comercial del país.

El Programa Nacional de Agricultura Urbana y Suburbana, coordinado por Inifat, gestiona los planes de desarrollo de esta actividad, considerada por las autoridades del país como un “reto inaplazable” y un asunto de “seguridad nacional” por sus potencialidades para reducir las importaciones de alimentos. Para garantizar la comida de su población de 11,2 millones de habitantes, Cuba tuvo que erogar en 2012 alrededor de 1.633,7 millones de dólares, un monto casi insostenible para una economía deprimida como la cubana.

Además, los huertos urbanos muestran un impacto positivo a nivel ambiental ya que utilizan prácticas orgánicas, diversifican los productos agrícolas disponibles a las familias de estas zonas, usan de manera más racional los recursos y comercializan directamente los alimentos. En materia económica, se han convertido en una fuente de empleo e ingresos para las localidades donde están enclavadas las más de 33.000 fincas que integran el programa.

Para la geógrafa Angelina Herrera Sorzano, la agricultura urbana en Cuba ha devenido un sistema autóctono, donde se aplican adelantos tecnológicos y del conocimiento de la agricultura ecológica, que revelan la importancia del concepto de soberanía alimentaria, una meta poco visible hoy en la política agraria cubana.

En su artículo “Impacto de la agricultura urbana en Cuba”, publicado en 2009 por la revista electrónica Novedades en la población, la especialista sostiene que “muchos de los requisitos de la soberanía alimentaria como la implementación de circuitos locales de producción-consumo, y acciones organizadas para lograr el acceso a la tierra, al empleo, a la producción de alimentos, al agua, agro-biodiversidad, etc., se cumplen en gran medida gracias al desarrollo de la agricultura urbana en Cuba, que ha impactado al medio ambiente desde diversas aristas”.

  • UBPC La Victoria
  • UBPC 5 Palmas
  • CCS Orlando López
  • UBPC Vivero Alamar

Situada en el municipio periférico de Marianao, en la capital cubana, esta UBPC se dedica fundamentalmente a la cría de cabras para la producción de leche y es referencia entre los centros multiplicadores y reproductores de aves, conejos y rumiantes que integran la red.

Servicios

  • Venta y préstamo de sementales
  • Inseminación de cabras: Para ello recibieron capacitación en el Centro de Investigación para el Mejoramiento Animal pues las cabras necesitan de conocimientos específicos para ser inseminadas, además de termos para el transporte del semen, actualmente en déficit por ser de importación.
  • Cría de conejos.

Fortalezas

  • Mejora genética de la especie caprina
  • Participación de las mujeres, sobre todo en la cría de conejos
  • Electrificación de la UBPC
  • Capacitación para la diversificación productiva
  • Ordeño mecánico
  • Cambio de mentalidad a partir de la gestión de los servicios con la concepción horizontal y colaborativa de la red.
  • Crecimiento productivo de su principal rubro, la producción de lecha caprina

La Unidad Básica de Producción Cooperativa (UBPC) “La Victoria”, situada en el municipio habanero de Marianao, fue fundada en 1999 como emprendimiento familiar.

Crecimiento en producción de leche caprina

Gráfico en producción de leche caprina